De la ruptura del amor de pareja

De la ruptura del amor de pareja

Hay dos formas de vivir una ruptura, la primera es en contra de ti misma(o) y es quedarte en el victimismo, desde ahí tus siguientes relaciones serán una continuación en tu guión de sufrimiento. La segunda forma es posicionarte desde el Amor: el amor permite comprender de forma amorosa y desde esa perspectiva perdonarlo, perdonarme y perdonar todo. Aunque eso implique un final donde lo que queda es gratitud, tranquilidad y mucha paz. ¿Para qué necesito perdonar lo que sucedió con mi ex pareja? Pues, es necesario para salir de la energía y la dinámica de víctima – victimario. Y no volver a proyectar el mismo escenario de sufrimiento y dolor. Cuando no perdonas vives esclavo de esa situación, la culpa te come, te lleva a enfermar, a estancarte, a buscar un castigo de forma inconsciente.

Cuando no has perdonado, el rencor de tu ex pareja te hace mirar a esa nueva relación desde el filtro del dolor de la herida, desde ahí comienzan las inseguridades y los miedos de repetir lo pasado, ahí se tiñe el amor de oscuro, de todo lo feo que por dentro no has querido mirar. La voz del ego va a buscar excusas para no soltar el resentimiento, pero no eres consciente que ese mismo ego te lleva a repetir la misma situación para continuar viviendo en el papel de víctima. Sé consciente, pregúntate aquí y ahora:¿Desde dónde me he relacionado? ¿Para qué estoy viviendo esto? ¿Qué puedo aprender? Desde ahí comprende que esta experiencia también está a tu favor, para crecer, para madurar, para ser consciente, para evolucionar. La pareja como un vehículo de crecimiento, un aula de aprendizaje, un campo de consciencia, un espejo para mirarte en completitud.

Los finales de las relaciones de pareja dejan al descubierto las heridas y recordatorios que tienes pendientes de sanar, los miedos, las carencias y ausencias, las formas en que tu ego funciona y las partes de luz y sombra que tienes que trabajar. Hay una parte de ti que se niega a aceptar que todo lo que se vivió en esa relación tenía un propósito mayor en la evolución de tu alma, esa parte que se enfada en reconocer es tu Ego, para ese ego es más cómodo buscar culpables, guardar rencor, vengarse, sufrir, negarse a perdonar. Si comprendes lo que viviste con esa pareja lo que queda al final es gratitud por haberte mostrado la ausencia de amor que tienes. Solo transitando el dolor o el guayabo de los finales se sana, se madura, se crece, se evoluciona, son esas etapas donde te redescubres, donde renaces, donde reinstauras el amor en ti.

Y si al irse tu pareja dejó un vacío, ahí faltas tú. Pon atención en la historia que te cuentas de tu ruptura amorosa. Y si el enfoque y la atención está en lo que te hizo tu pareja, observa que te has posicionado en el papel de víctima. Tú eres protagonista de tu historia de vida. No naciste para víctima, pues. Sacúdete esa infelicidad. Ya que desde el victimismo sigues siendo esclava(o) de esa situación, desde ahí es imposible sanar. Sea cual sea la situación que haya llevado al final de esa relación, te está dando información sobre algo interno que tienes la oportunidad de mirar, voltear la mirada a tu interior te llevará a dejar de buscar culpables y sacar un gran aprendizaje. La pareja es como un espejo inmenso y un vehículo de crecimiento personal y espiritual ¿Te gustaría profundizar en sanar la relación que tienes contigo misma(o) y que reflejas en tu pareja? Hay finales que eran necesarios… En esos finales la energía de la muerte, de la transformación te impulsa al desapego, te permiten mirar lo pendiente. Incluso puedes mirar todo lo que habías ignorado, lo que por miedo no querías ver, en cada final la muerte traerá vida, nuevos inicios, nuevos comienzos, nuevos amores. Y es que nada se presenta en tu vida sin que tenga un regalo profundo, la vida, Dios, El Creador, el Universo sigue apostando por la evolución de todas las almas y hay bendiciones que llegan disfrazadas de desdicha, hay grandes regalos que desde tu ego los puedes teñir de negativos y oscuros, sepultando el crecimiento, el impulso y la madurez que la vida te ofrece en ese proceso.

En cada final se transita el camino del dolor, porque es ese dolor un recordatorio que te muestra donde está la herida, donde hay miedo ahí es necesario poner amor, sí, porque el amor es el bálsamo que sana, es el compromiso primero y único que todos los seres humanos tenemos: amar. Somos seres en evolución y los finales representan un renacimiento.

Tú renaces porque cuando comprendes lo que haya sucedido en esa relación creces en consciencia, integras ese aprendizaje como un Dharma en la travesía que tu alma hizo para esta existencia. Y si él o ella te hizo sentir que no merecías amor, si ese alguien te lastimo, te rechazo y rompió tu corazón, si esa persona se disfrazo del “malo” de la historia, mereces perdonar y comprender que ese suceso tan solo era un recordatorio del amor que ya eres, quizá ese corazón tenía que romperse para descubrir lo que había dentro.

La pareja como campo de conocimiento: de lo que venimos a reconocer y trascender en nosotros mismos. Nos da la oportunidad de ver lo inconcluso, lo pendiente, lo que se ha ignorado. El desorden comienza en la pareja cuando se busca en esa relación el amor que falto de los padres. ¿Qué hay detrás de las parejas ausentes, no disponibles para amar?

Los ciclos que no se han cerrado con las ex parejas: el rencor, el resentimiento y la rabia no te permiten ser libre para tener una nueva relación, esto provoca una sensación de ausencia frente a la nueva pareja al tener una parte de ti viviendo en el pasado. No haber tomado a los padres tal como fueron y tal como son, vivir en el anhelo infantil de haber querido unos padres distintos. Solo quienes han tomado lo que sus padres tenían para darles pueden estar disponibles para dar amor en la pareja. Una lealtad invisible a reafirmar la ausencia de los padres: si tuvimos un padre que no pudo estar o una madre que se ausentó emocionalmente, el mensaje que se graba a nivel inconsciente es que no mereces amor ni la atención de una pareja y desde ahí las parejas que suelen atraer son ausentes o carentes de afecto, de esta forma se reafirma lo que miraste en la relación de tus padres: ausencia de amor. Un reflejo de la ausencia de ti, “Lo similar se atrae”, aquí conviene pregúntate: ¿Estoy yo disponible para amarme? ¿Y si estar en esta relación donde hay ausencia me está mostrando mi propia ausencia de amor? ¿Me he abandonado, me rechazó, no me acepto?

Es necesario mirar todos los procesos del Alma para profundizar en el tema de nuestra vida en pareja, los patrones que se repiten y los movimientos internos que te llevan a atraer el mismo tipo de relación. Es una responsabilidad muy grande que alguien quiera que le des lo que no se da así mismo. Que anhelo tan irreal querer que alguien cubra lo que desde la infancia falto. Nos falta responsabilidad para cubrir nuestras carencias y nos sobran expectativas de que sea otro quien se haga cargo. Nos enseñan a necesitar una pareja para ser felices, otros hablan de las almas gemelas sin voltear a mirarse que ya son seres completos. Todos en algún punto de nuestras vidas llegamos con hambre de amor a las relaciones, hambre de ser mirados, reconocidos, aceptados, desde esa hambre vibramos en una carencia interna olvidamos de nosotros mismos. Y entonces encuentras niños en cuerpos de adultos, heridos y negados a tomar lo poco o mucho que sus padres tenían para darles, niños enojados con sus infancias que se convierten en adultos necesitados, son esos hijos quienes dicen no querer nada de sus padres pero dan la vuelta y le exigen a sus parejas que cubran el vacío afectivo que ellos mismos son incapaces de cubrir. Y las expectativas te ahogan porque quien se hace una imagen de lo debes ser ni te ama ni podrá amarte, porque aquello que eres no es lo que anhela, porque para amarte tendría que conocerte.

Cuanto menos me conozco, menos te conozco. Cuanto menos te conoces, menos me conoces. ¿Qué amor podremos construir desde de esta ignorancia? El amor es conocimiento de mi mismo y de quien tengo enfrente. Desde las expectativas no me enamoro de ti, me enamoro de la imagen que yo hago en mi mente de quien tienes que ser, te robo ahí el permiso de ser quien eres, luchó entonces con lo que creo que debes ser y te limito, te encarcelo, y el amor no puede vivir en una cárcel. El Amor solo existe donde te permites ser y le permites ser al otro.

Todas las frases y pensamientos que te sirven de excusas para justificar todo. Sí, Te justificas diciendo:”lo de fuera es lo que está mal”. Y ni por un segundo miras dentro de tu equipaje de vida… Toma consciencia.

Es necesario tomar en cuenta que a nivel inconsciente esas palabras repetitivas y quejosas nos dan información de las heridas no sanadas, de las máscaras que poseemos, de nuestras lealtades y mandatos familiares que llevan a repetir la misma historia. Así que identifica, por favor ¿De quién son las palabras que ocupas para justificar tus “fracasos” amorosos? ¿Son de mamá o papá? ¿Te posicionas desde la misma queja que se posicionaba tu madre ante tu padre? ¿Y si fueras leal a repetir su misma historia? ¿Y si compraste su discurso como la única realidad de vida a pesar de que eso jamás ha reportado felicidad? Si para mamá el padre nunca fue suficiente y su discurso servía de queja y excusa para vivir en infelicidad, la memoria que se pudo grabar en las hijas es buscar hombres desvalorizados, que necesitan una salvadora (el papel que la madre hacía de forma inconsciente a pesar de la queja) para de esa forma ser leal a lo que se vivió en casa. En los hijos varones les lleva a posicionarse desde la desvalorización, a sentirse que tampoco son suficientes para ninguna mujer.

Piensa y siente. Reflexiona: ¿Desde dónde me posiciono en la pareja? ¿Desde un papel inalcanzable? El amor inalcanzable que “por encima de ti”, que no deja de ser una trampa que mi ego me vende junto con las lealtades y que termina atrayendo hombres necesitados? ¿De esa forma sostengo el mismo escenario de vida de mamá? ¿Yo me siento suficiente para una pareja o estoy proyectando mi carencia interna? ¿Estás recibiendo y dando amor en la misma dinámica de tus padres? ¿Tus ex parejas y tu pareja actual han reafirmado esa forma de amar que viste en tu infancia? ¿Y si al ser consciente de esas dinámicas pudieras comenzar a construir un guión distinto para relacionarte desde otro lugar que no fuera la carencia afectiva que sostienes de papá y mamá?

Hubo dos responsables. La relación es de dos. No son culpables. Eran dos seres con sus carencias, con sus heridas de infancia, con sus ausencias que en un principio han sido impulsados por el amor. Y habiéndose encontrado en la intimidad no pudieron danzar en sus oscuridades llenas de miedos. Lo que siento: Mis sensaciones, mis emociones, mis sentires, mis resentimientos, lo que ocurre dentro de mí, en mi conexión con el amor propio, el amor de pareja e incluso mi conexión con el amor familiar. ¿Cuándo no llegamos a sentir? Cuando ha quedado algo pendiente, doloroso, se ha bloqueado el cuerpo emocional. Hay quienes viven desconectados de la vida, del sentir, de mamá. Mutilados emocionalmente, no expresar, reprimir, sufrir, enfermar. Negar lo que siento se traduce en abandono. ¿Por qué cuesta tanto conectar con lo que sientes y expresarlo? Porque no se ha permitido desde la niñez. No está bien visto sentir: “No seas tan sensible” “Si eres vulnerable te van a lastimar “No tienes porque sentirte así”. “No me gusta verte llorar” ¿No te gusta verle llorar porque sus lagrimas activan el dolor que tú no has expresado? Un dolor que en las familias se ha reprimido, se ha callado, se ha dejado en secreto.

El primer mapa del amor en pareja lo construimos en base a la relación de nuestros padres, las carencias afectivas que miramos en ellos, sus demostraciones de amor o ausencias de el, sus miedos y exigencias se convirtieron en estructuras que hoy proyectamos en nuestras relaciones. Ser consciente de lo que has aprendido sobre “dar y recibir amor en la pareja” y observar cómo se activan esas dinámicas, conforman el primer paso para no repetir la misma historia de ellos. ¿Y qué sucede si tuvimos un padre que no pudo estar o una madre que se ausento emocionalmente? El mensaje que se graba a nivel inconsciente es que no mereces amor ni la atención de una pareja y desde ahí las parejas que sueles atraer son ausentes o carentes de afecto, de esta forma se reafirma lo que miraste en la relación de tus padres: ausencia de amor.

Solo desde el amor uno puede dejar ir, a pesar del dolor. La gratitud abre el corazón, las relaciones que realmente concluyen desde un amor adulto y no desde un amor infantil son aquellas donde hay una gran gratitud por lo vivido, hay paz, hay un asentir a todo tal como fue y tal como es, por el contrario, aquellas relaciones donde aún hay rencor, culpables, reproches, se viven desde la parte herida, desde ahí no hay paz, hay guerra interna, hay estancamiento, hay confusión, hay inconsciencia. Para llegar a ese estado de gratitud se debió haber hecho una revisión de lo que sucedió en la relación, sin buscar quien es el bueno o el malo.

Te invito a preguntarte ¿Para qué viví esta relación? ¿Qué puedo aprender?, no para buscar culpables, sí para mirar más allá, si para ver la parte invisible, la dinámica, las carencias, las heridas, las expectativas que no se alcanzaron a cubrir, las necesidades no satisfechas, para hacerte consciente, para madurar, para crecer. Un mensaje interno que puedes concientizar hoy: “Lo que vivimos juntos quedará para siempre en mí y también en ti, doy un espacio en mi corazón a ese vínculo que nos llevó a conocernos. Fue muy doloroso para mí tu movimiento de irte, y estoy segura(o) de que lo fue también para ti. Te doy las gracias y te dejo ir con amor, te dejo libre de mí y me hago libre de ti”.

Solo sobre el amor que hemos vivido antes podemos construir lo nuevo. Viviendo tu proceso de duelo, dándote el espacio para abrirte al dolor que te muestra las heridas que se hayan ocasionado, sintiendo las distintas emociones que te acompañarán y desde ahí permitirte crecer, madurar, integrar, evolucionar, despertar. La pareja como un vehículo de crecimiento personal y espiritual. La vida en pareja es un aula de aprendizaje. Es un campo energético para alcanzar mayor consciencia, un espejo para mirarte en completitud para sentirnos realizados totalmente.

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