De las constelaciones familiares

De las constelaciones familiares

“Gracias a los conflictos la gente muestra lo que es importante para ellos y lo que sienten como amenaza. En el conflicto expresan y definen sus intereses, hasta el momento en que tienen que admitir hasta dónde y hasta qué punto el interés de los demás actúa como un límite para sus propios intereses. Solo entonces es posible un equilibrio y un intercambio entre ellos. Esto permite que cada uno madure y se enriquezca a través de las particularidades de los demás. De este modo el conflicto es un requisito para la paz y la prepara”. Bert Hellinger

Las constelaciones familiares forman parte de la sanación cuántica. Todo es energía, intencionalidad, y el verbo desata nudos energéticos. En las constelaciones sistémicas se abren portales de conciencia, liberación, sanación, creación, transformación. Cuando el constelador está conectado con la rabia y el juicio, eso es lo que conecta. Es necesario mantener la ecuanimidad y equilibrio ante las múltiples posibilidades en la constelación del clan familiar. Dentro de la constelación familiar se puede observar a quienes tienen fortaleza. Es el que asume con responsabilidad resolver todas las adversidades.

Por otra parte, hay que observar cada movimiento de la constelación, tomar lo que es nuestro y dejar al otro lo que le corresponde liberar. Todo está registrado en nuestro inconsciente. A través de las constelaciones se puede honrar y sale a flote para ser liberado. Se entrega a los ancestros todo lo que no es tuyo o no te pertenece. Esa entrega se hace desde el amor. Todo se mueve en la constelación sistémica: hay que permitirse observar, descubrir, reconocer, sanar y liberar desde la energía sanadora. Así se canaliza e intenciona en el campo. Es importante buscar la ecuanimidad y el equilibrio, si no caemos en el enjuiciar. Cuando no tenemos conciencia de un patrón, lo repetimos muchísimas veces. Se pueden liberar todos los miedos a través de las constelaciones familiares. Los miedos se reconocen tal como son. Se pueden cambiar por respeto. En la constelación familiar se logra liberar y sanar todos los patrones conscientes e inconscientes del constelado. Se resuelve a través de la energía vital, ya que esta se mueve y mueve todo el clan familiar. Existen las resoluciones y observaciones desde el yo cuántico. Se deben respetar los tiempos desde una constelación a otra, una semana como mínimo.

Aunque no hay reglas ni recetas en el tema de las constelaciones sistémicas, el excluido es lo que vemos constantemente en las constelaciones familiares, y debemos trabajar como constelador desde el yo adulto. Podemos asumir la sanación del yo niño con una fotografía nuestra en la habitación en donde dormimos. Honrar a nuestro yo niño hace que condicionemos la salida de nuestro yo niño. Otro aspecto importante para ser tomado en cuenta es el de no constelar nosotros mismos a nuestra pareja ya que formamos parte de su clan familiar. Sin embargo, toda madre puede constelar a sus hijos. El análisis transaccional en constelaciones familiares y soluciones sistémicas nos sirve como guía y nos permite conectarnos con las energías del yo niño, yo adulto y yo padre.  Es muy fácil ser el yo niño.

Análisis transaccional desde el yo niño (características): creativo, risueño, juguetón, conectado con la alegría, curioso, feliz, fantasioso, solidario, mago, inocente, miedoso, ocurrente, vulnerable, llorón, malcriado, rebelde, impaciente, soñador, extrovertido, amigable, imitador, melancólico, ingenuo, celoso, consentido, depresivo, aislado, incomprendido, leal, incondicional y curioso.

Análisis transaccional desde el yo adulto (características): independiente, responsable, negociador, consciente, estructurado, conectado con la sabiduría, paciente, inteligente, aburrido, amargado, equilibrado, organizado, alegre, conciliador,  asertivo, creativo, perfeccionista, empático, gerente, tolerante, flexible e inflexible.

Análisis transaccional desde el yo padre (características): controlador, guerrero, manipulador, estresado, riguroso, preocupado, protector, proveedor, autoritario, fuerte, calculador,  radical, rígido… es el que manda y punto.  En nuestra relación con los hijos y padres lo mejor es tener la perspectiva del yo adulto. El yo adulto puede diagnosticar la realidad mucho mejor. Además, posee capacidad para negociar y gerenciar. Todo esto se puede percibir desde el dónde estoy, cómo me siento, quiénes están conmigo y quiénes no están… El yo adulto observa y dice “yo me observo” para tener equilibrio en la vida. Así surge la empatía y le es más fácil colocarse en el lugar del otro. El yo adulto no se impone en la vida de los hijos.

Somos responsables de todo. Somos responsables de cocrear nuestras realidades. Somos responsables de crear lo que vivimos día a día. Venimos a vivir en este mundo abundancia, alegría, amor, felicidad y prosperidad. Nos conectamos con la divinidad. Nos conectamos con los seres de luz y amor incondicional. Muchas veces nos cuesta creer que no estamos solos. Somos incrédulos ante la certeza de que somos guiados por seres de luz. Debemos abrir nuestro corazón para vivir y tomar la vida tan cual es. No hay nada que no se pueda cambiar si no se acepta.  Es así, y punto. Lo que vivimos es lo que necesitamos recibir. Lo generacional es conocido. Lo transgeneracional es desconocido, puede estar oculto en el clan familiar. Ambos aspectos forman parte del sistema. Al representar el árbol genealógico se empieza con la información actual. Se ordena de padre-madre e hijos. Se debe ordenar todo el clan familiar en armonía y paz. Se les da lugar a los excluidos.  Se incluye en el árbol a los vecinos cercanos, madrinas, nonas, maestros y profesores significativos.  Se hace una leyenda al pie del árbol genealógico. Allí se escribe todo lo relacionado con profesiones, nacionalidades. Nombres repetidos. Fechas repetidas y otros datos relevantes.

Las órdenes sistémicas para sanar con amor son el dar y el recibir:

a) Solo se puede ofrecer lo que la otra persona está dispuesta a recibir.

b) Es necesario actuar aceptando la vida tal cual es. Aceptando el destino tal cual es. Aceptando las circunstancias tal cual son.

c) En las constelaciones familiares se abordan desde el yo adulto.

d) Se trabaja con todo el clan familiar en las constelaciones.

e) No se distingue entre lo bueno y lo malo. No se enjuicia. Solamente se observa el movimiento del sistema. La fuerza de la vida se sintoniza con nosotros cuando tomamos la vida tal cual es.  Se reconoce, se ama y se respeta a los padres tal cual son ellos.

Los sentimientos, según Bert Hellinger: en el primario no hay dramas, en el secundario surge del querer llamar la atención, se es una víctima de todo el mundo, drama, rabia, soberbia, arrogancia, sin fuerza interna, adoptados (siempre falta algo, vacío, no reconocer en el clan familiar significa que cualquiera toma el lugar del no nacido). Los metasentimientos, según el creador de las constelaciones familiares, Bert Hellinger, son la cooperación, la paz, la compasión, la tranquilidad y la fraternidad. También es importante distinguir entre la “buena conciencia” que lleva carga y la “mala conciencia” que no lleva cargas.

Socialmente, el hombre tiene un rol social, y la mujer tienen otro muy diferente. Sin culpabilidad se deben asumir los roles. El amor es liberador cuando se logra un equilibrio de la energía masculina y femenina. Es importante tomar en cuenta la energía femenina y la energía masculina. Energía yin y yang la percibo, la veo y la reconozco en mí y en mi clan familiar. Lo que podemos hacer es cambiar nuestra mirada y la forma de aceptarlo. Nada sucede por casualidad. Cuando aceptamos cada situación dolorosa, la convertimos en conocimiento y sabiduría. Así nos conectamos directamente con el amor. Toda transformación viene desde el amor incondicional y el no juicio. Todo drama en constelaciones familiares nos enfoca en el pasado. El drama de telenovela nos deja girando en el pasado, no fluimos hacia el presente y no miramos la vida tal cual como es. Los recuerdos se cristalizan. A todos los involucrados en los recuerdos hay que llevarlos y colocarlos en el aquí y ahora, es decir, en el presente. Debemos tener confianza en la conexión con la energía. Conectarnos con la divinidad debe ser parte de nuestra cotidianidad. Cultivar el no juicio y el no pensamiento. Estar presente en el aquí y ahora constantemente. Meditar.  Observar al yo cuántico.  Abrazar la sombra.  Conectarse con la energía vital y sanadora es como aprender a conducir un carro o una bicicleta.

El terapeuta no es la madre del paciente. Puede existir manipulación cuando el proceso de sanación o liberación se prolonga en más de tres sesiones terapéuticas. Me niego a mi propia verdad cuando acepto que alguien diga y afirme que “tiene la verdad en sus manos”. Energía es despertar. La tristeza es natural. La rabia es natural. Así que no es nada positivo enjuiciarse y enjuiciar a los otros. Aprendo al observar todo el proceso que se desarrolla en el campo.  En la meditación diaria se conecta fácilmente con la divinidad. Esta puede realizarse dos o tres veces al día. Se puede sentir y mover la energía desde la conexión.

En constelaciones familiares, cuando no estoy conectada/o con la divinidad, lo que se mueve es la mente. No se puede asumir la sanación o liberación con prepotencia. Somos canalizadores de energía vital, no somos sanadores. “Gracias divinidad por liberar y sanar a mi paciente”.  Un buen ejercicio de psicomagia para liberarnos de patrones discordantes y negativos con respecto a la relación papá-mamá es imaginar antes de dormir cada noche que estás en el regazo de mamá. Puedes sentir sus abrazos y caricias. Otro ejemplo de psicomagia: puedes escribir los que te resulta intolerante de mamá y papá y enterrarlo en una parcela de tierra en un jardín. Podemos sembrar en ese mismo lugar una planta o un árbol de frutas.  Ver lo que nació allí, solo podemos dar de lo que recibimos, y así es el universo. En constelaciones familiares se libera y sana toda la energía de dar y recibir amor: a) cuando doy más de lo que la otra persona me puede devolver, b) cuando no quiero dar nada, solo recibir, c) cuando pido más de lo que la otra persona me puede dar, d) cuando agradezco lo recibido, e) cuando no quiero recibir nada y rechazo todo lo que me ofrecen.

En la educación según la mirada sistémica: la autoridad en el salón de clases o en la institución educativa no tiene que ver con autoritarismo. Sí tiene que ver con el respeto a las experiencias de vida. Cero dramas. El profesor puede reconocer las órdenes del amor en su aula de clases. Es necesario reírnos de nosotros mismos. Somos cocreadores de los saberes cuando experimentamos desde nuestro interior lo que observamos y queremos asimilar.  “Tú si puedes” es el lema central para aprender a aprender. La educación introspectiva es el verdadero trabajo que debemos hacer todos los implicados en el proceso educativo. Es muy importante la observación cuántica de uno mismo ya que el maestro está dentro de ti mismo. “Quiero pertenecer a mi escuela, pero también quiero tener mi propia individualidad”. En la educación el tema central es cómo se viven y se asumen los valores humanos. En la escuela actual están enfrentados los alumnos, los docentes y educadores y los padres. Un profesor que está centrado dice: “mis alumnos son mis maestros”. El docente amoroso y feliz es el que toma en cuenta todas las opiniones de sus alumnos. Haciendo énfasis en que ¡los límites son necesarios siempre!

Las palabras de resolución surgen en el momento de la constelación sistémica. Toda información llega desde la conexión.  La meditación nos ayuda a encontrar el equilibrio y tomar el control del campo. La intención es energía. Esto siempre nos hace cocreadores de múltiples posibilidades. La observación con intención nos permite abrirnos a nuevos procesos de cambio. El observador cuántico es responsable de cada elección en la constelación sistémica. Además, es poseedor el poder del verbo. Para concluir este escrito les dejo resoluciones importantes, tales como: “gracias por el regalo de la vida, papá y mamá”; “asumo la vida tal cual es y la abrazo con amor”; “me hago responsable de mi vida y te libero”; “gracias familia, pido permiso para hacerlo diferente desde hoy”; “tú eres más que esa miseria que representas”; “a todo mi clan familiar lo amo incondicionalmente”;  “gracias a lo que viví yo soy lo que soy”; “todos pertenecen a mi corazón. No tengo juicios contra ningún miembro de mi familia”; “tú perteneces, yo pertenezco”; “papá y mamá, no los busco más, ya los encontré”; “tomo la fuerza… tomo la vida, papá y mamá”.



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