De lo religioso a lo espiritual. Un camino de doble vía

En estos tiempos que atravesamos, cuando nuestras creencias son puestas en duda, constituyen el mejor momento para analizar un factor en común que unifica uno de los elementos más importantes del ser humano: lo espiritual.

Sabemos que desde nuestro nacimiento somos seres en búsqueda de respuestas. Desde los inicios de la humanidad fuimos creando teorías acerca de las más diversas cuestiones.

Sobre todo lo que tiene que ver con nuestro sentido de trascendencia.

Para los psicólogos existencialistas el sentido de trascendencia es de vital importancia para mantener la coherencia y ética en el accionar durante los períodos de la vida más agitados.

En cierta medida, lo espiritual busca compensar los vacíos que surgen de las interrogantes que nos hacemos a diario, sobre todo en lo que tiene que ver con el porqué de las cosas.

Todos hemos atravesado por diversas crisis que promueven cambios profundos en la manera como estamos viendo al mundo, porque básicamente todo tiene que ver con la percepción; si usted tiene un problema con alguien es motivado a lo dispar de cada paradigma de vida.

Es en este punto donde la religión o el factor religioso tiene una importancia capital; en un principio ayuda a “aliviar” las dolencias espirituales que no son más que contestar y contener los vacíos que tenemos. Lo religioso funciona como un continente donde poder desenvolvernos de acuerdo a un parámetro socialmente aceptado por esa práctica religiosa específica.

Sin embargo, es importante destacar que lo religioso no necesariamente ayuda a “aliviar” las dolencias espirituales, y es que, como menciona la sociología: “la religión es un mecanismo de control social que busca uniformar la conducta de los individuos de acuerdo a un parámetro” muchas veces contrapuesto a otros provenientes de diversas prácticas religiosas; en fin, las religiones, en muchos casos, generan disputa por factores de poder y control social.

Desde su fundación la religión católica como la conocemos tuvo la función de “calmar los ánimos” de los habitantes del imperio romano, así, gracias a la visión pragmática de los romanos, quisieron contenerlos en una religión que unificara al imperio; estos elementos no han cambiado aún y eso es la causa de las carencias espirituales que tenemos hoy.

Lo espiritual es diferente, según V. Frankl es el factor que nos une a todos, nos ayuda a pasar las dificultades más extremas y nos brinda la visión de hermandad no solo con los seres humanos, sino con cada ser en la tierra. En definitiva, lo espiritual busca la unificación del ser con el todo, así respetar y valorar lo diferente es de suma importancia para mantener el equilibrio.

Cuando entramos en una disputa religiosa o de práctica religiosa lo hacemos por un profundo irrespeto a los valores y creencias del otro, por tanto, estamos faltando a la visión de hermandad que en esencia cada religión tiene en sus preceptos más antiguos, desde el judaísmo, budismo, islamismo y catolicismo, por mencionar algunos, tienen en sus ideas fundacionales una visión integradora (espiritual) del ser humano.

Usted debe valorar profundamente si su práctica religiosa le proporciona la paz que merece. Si eso no está siendo así usted debe revisar a los intérpretes de esa religión, recuerde que en algunos casos luchan por el poder entre ellos. El poder nada tiene que ver con lo espiritual; al igual que el control, es un elemento del ego que busca separarnos de lo que realmente importa.

No todo lo religioso tiende a ser espiritual y solo busca encerrarte en una serie de rituales que van a quitarte la autonomía sobre las decisiones más importantes en tu vida; tampoco quiere decir que debemos actuar con anarquía, pero sí mantener un equilibro entre lo socialmente aceptado y los deseos personales.

No todo lo espiritual es religioso, por tanto, si usted se dedica a conocer todas las prácticas religiosas, pero no quiere participar en ninguna está en su derecho; lo espiritual busca comprender el poder del ser y sumar esfuerzos para crear la hermandad.

Finalmente, usted es libre, por tomar un ejemplo de la religión católica: usted fue creado a imagen y semejanza de Dios con un libre albedrío sobre sus decisiones. Si usted mantiene el equilibro entre sus percepciones y las de sus hermanos cambiaremos esta visión actual de “estás conmigo o en mi contra”.

Lo espiritual vence las sombras de la ignorancia.



Deja tus comentarios aquí: