De madre a hermana mayor de mis hijos

Ana ha tomado la decisión de convertirse en madre soltera, no fue fácil,  mucho menos fue algo que ella hubiera imaginado o deseado para si misma; y es que ser madre soltera es todo un desafío, desde pensarlo hasta adaptarse a todos los cambios que ésto conlleva. Afortunadamente Ana tiene una familia amorosa que siempre está dispuesta a ayudarla cuando lo necesita, y en esos momentos de incertidumbre, de miedo, de cansancio físico y mental, Ana acepta toda la ayuda posible. Su ritmo de vida, de hecho, toda su vida cambiará; está buscando trabajo para sustentar los gastos que ahora debe compartir con el padre de sus hijos y de momento el único lugar donde vivir es con sus padres, por lo que también cambiará de residencia y sus hijos de escuela.

Pasa el tiempo y Ana finalmente se está adaptando a su nueva vida, ha librado varios retos, sin embargo, con el apoyo de sus padres ella ha podido «descansar»  un poco; los niños están al cuidado de sus abuelos principalmente, los llevan a la escuela, les dan de comer, les ayudan con las tareas y cuando Ana llega a veces tiene tiempo para convivir juntos. Ana ahora está empezando a conocer a un chico de su trabajo y saldrá con él este fin de semana, le pregunta a su hija sobre qué vestido ponerse.  La madre de Ana le pide que no llegue muy tarde y Ana hace una mueca de fastidio…..

¿Se te hace conocida esta historia?

Muchas mujeres que toman la decisión o que se ven forzadas a ser madres solteras pasan por varias etapas, la mayoría dolorosas, desde el duelo por la pérdida hasta la aceptación, pero cuidado! deben sacudirse pronto el drama, ya que hay que salir adelante. Algunas veces, después del trago amargo, empiezan a experimentar esa sensación de «libertad» y se sienten seducidas por las nuevas experiencias que esa libertad e independencia económica les ofrecen, se sienten más estables y con el control de su vida, además de que tienen el soporte de sus padres quienes, por x ó y, casi sin darse cuenta,  han asumido el rol de padres de sus nietos y hasta son parte de su responsabilidad. Es por eso que en esta ocasión, quiero exponer algunos riesgos o trampas que, si te encuentras en una situación similar, debes tomar en cuenta para no convertirte en la hermana mayor de tus hijos y tomar las riendas de tu vida y de tu familia.

Ante los hechos consumados, no queda otra que la aceptación

Mientras más pronto salgas del drama y seas consciente de la realidad y de tu parte de responsabilidad, más fácil te será dar los siguientes pasos para salir adelante. Haz un análisis objetivo de lo sucedido, recuerda que toda lección tiene un aprendizaje, búscalo. No te quedes enganchada en el papel de víctima porque puede llegar a ser convincente y conveniente para permanecer indefinidamente en la etapa de duelo. Ten siempre presente que eres un ejemplo para tus hijos, ellos pueden ver tu dolor pero lo más importante deben ver tu voluntad.

Hazte la vida más fácil

Si te ves en la necesidad de buscar un trabajo y escuela para tus hijos, asegúrate de que sea cerca de tu  nuevo domicilio, de este modo no tendrás que pasar en el tráfico el tiempo que  podrías estar con tus hijos. El tiempo que pases en familia es muy importante e imprescindible para tus hijos, además de que te sentirás más segura en caso de alguna emergencia. No trates de ser perfecta en todo, de ser posible, dale a tus hijos algunas responsabilidades, por ejemplo que cuando llegues ya hayan hecho la tarea, bañado, alzado el uniforme, arreglado su cuarto, etc. y cuando llegues a casa asegúrate de agradecerles por su apoyo y ayudarles en lo que necesiten.

Tú sigues siendo su madre

Y eres quien está a cargo de tus hijos, recuerda que tus padres son un apoyo nada más. Si les adjudicas responsabilidades, también les estás dando el derecho de controlar y decidir sobre ti y tus hijos y eso te convierte exactamente en la hermana mayor, que no eres. Se tú quien les prepare el desayuno, el refrigerio para la escuela y la cena, aunque sea algo sencillo. Revisa sus tareas y mantente en contacto con sus maestras a través de notas. Si no te es posible atender las juntas de la escuela, solicita una cita con su maestra en un horario que se acomode a ti para estar al pendiente de tus hijos e infórmaselos. Tus hijos sentirán que tú tienes el control y a ti te verán como el lider de la familia que son.

Tú eres responsable de tus decisiones

Ya sean correctas o equivocadas, sabes que has actuado para tu bien y el de tu familia. No te permitas victimizarte, ni tampoco seas dura contigo. Si te sientes preparada para iniciar una nueva relación, platícalo con tus hijos, sin embargo no los vuelvas tus consejeros o terapeutas; ellos ya tienen mucho que pensar y aprender sobre todo lo ocurrido y esperan siempre madurez por parte de sus padres, y no sería justo para ellos ocuparse o preocuparse por asuntos que a ellos no les corresponde.

Haz un plan de «independencia»

Una vez que te sientas más estable, organízate, haz nuevos planes junto con tus hijos, ya sea desde unas vacaciones hasta buscar un nuevo lugar donde vivir juntos. Si tienes tiempo libre, procura encontrar un equilibrio entre tiempo para ti (y tu nueva pareja) y el tiempo que pases con ellos. No los dejes mucho tiempo solos en casa o al cuidado de tus padres. Es importante que ellos formen parte de tu nueva etapa, y seguramente tu nueva pareja también querrá conocer lo más importante de tu vida, tu familia.

Sé mamá

Dedica tiempo de calidad para tus hijos, tal vez no puedas estar con ellos a toda hora, pero no pierdas el contacto con ellos, con sus sentimientos; ellos también han sufrido cambios en el proceso y es importante que lo externen y lo digieran y todas las experiencias dolorosas sanan más fácil cuando se tratan con amor.



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