De miedos y otros monstruos. Descubre cómo espantarlos

¿Alguna vez cambias de humor radicalmente y no entiendes por qué? A mi me pasa de manera frecuente. De pronto todo lo que estaba bien, pasa a estar mal.

Se dice que la mejor manera de generar cambios es asumir que se debe cambiar. Yo, sinceramente creo fervientemente que existe la posibilidad de cambio, sin importar la edad, sin importar los hábitos, ni la cantidad de tiempo y arraigo que se tiene con comportamientos que no nos generan felicidad.

Felicidad, esa palabra en la que convergen múltiples imaginarios. Esa palabra, a la que, personalmente le tengo tanto miedo. Cuando escribo, tengo la posibilidad de extraer estos temores que me convierten en alguien vulnerable, sin embargo cuando puedo verbalizarlos o en este caso redactarlos, siento que me convierten en una persona con mayor fortaleza y hoy quiero hablar de eso. De cómo asumir nuestros miedos y nuestras equivocaciones.

Me he equivocado millones de veces, con mi familia, con mis amigos, con los desconocidos, con contactos profesionales y por supuesto conmigo misma. La mayoría de mis errores provienen del miedo, de la angustia, de los nervios, de la ansiedad, de las inseguridades, de mi historia de vida, de mi infancia. Pero no de mi presente.

Me cuesta mucho entender que mi presente es ahora, y hace unos días pude sentirlo de cerca. El escenario era una autopista, iba en mi bicicleta rodeada de muchas personas desconocidas, haciendo una ruta de 80 kms hacia un lugar que se llama El Tigre, en Argentina, un lugar que es realmente mágico. Claudio uno de los recientes amigos que conocí gracias a estas salidas en bici, me preguntó: – ¿Cómo te sentís?- y yo le respondí: -feliz- .

Hablamos del concepto de la felicidad y de lo gigantesca que parece ser la vestidura de esa palabra. Feliz. Y lo entendí, y lo sentí. Fui yo quien le dijo que en ese momento era feliz porque no existía nada más, la bici, el viento, la luna llena, el río, una cantidad de gente avanzando en equipo, sonrisas y ya. Y me dije a mi misma, que quiero pensar como en ese momento la mayor parte del tiempo, en el aquí y ahora, permitirme ser feliz.

A medida que avanzo en mi camino emocional, puedo percibir que voy descubriendo nuevas y hermosas posibilidades para vivir. Sin embargo ellas no vienen solas, por lo menos no por ahora, parece que cada vez que descubro una nueva forma de hacer las cosas mejor es porque he tenido que erradicar una vieja forma que no me hacía bien y, arrancarse a la fuerza esas capas que uno se ha ido haciendo con el tiempo, no es sencillo y resulta doloroso. Además, presiento que a medida que más te acercas a lograr generar un cambio de posición en tu vida, con más fuerza se te presenta esa situación/reacción/sensación que debes transformar. ¿No? Es como cuando vas subiendo una montaña y el último tramo se te hace más fuerte.

Asumir que uno es el principal responsable de su infelicidad y mirarse al espejo con eso en tu cabeza, es como mirar al monstruo de las siete cabezas que no sale de debajo de tu cama, sino de tu interior. Esos monstruos que hay en mí, se presentan como el señor Waternoose el dueño de la gigantesca empresa Monsters Inc.

Hasta que un día decides romper con esa relación enfermiza. Yo, por ejemplo, decidí decirle adiós al señor sabotaje, ese que no me permite disfrutar de la felicidad y la tranquilidad, y que aparece de las maneras más absurdas en medio de una fiesta vital y pfff echa todo a perder.

Hoy, a pesar de sentir un poco de nostalgia y tristeza por dejar al señor Waternoose lejos y decirle que no lo quiero llevar más, sentarme a conversar con él y explicarle que realmente quiero y pretendo vivir siendo feliz, me siento más valiente.

Otras veces pensé que había tenido esta conversación y que lo había dejado claro, pero en realidad lo que hacía es que lo veía aparecer y le tapaba la boca y la cara con excusas, con culpables externos, con alcohol, con lágrimas, con victimización, con cualquier cosa que le calzara bien de sombrero y pudiera camuflarlo con tal de no darme cuenta que realmente estaba ahí.

Uno nunca deja de vivir hasta que muere, así que de esto, tal vez se trata la vida, o no. No lo sé, probablemente se asomarán nuevos monstruos Randall, Sully y otros que aún no puedo nombrar, que se van liberando a medida que voy limpiando y dejando las cosas claras con otros.

Me encantaría pensar que un día desaparecen por completo, sin embargo tengo serias dudas, creo que más bien puedes generar una tregua con ellos y convertirlos en el motor de tu transformación, tal como ocurre en la película que mencioné anteriormente (Monsters Inc.), si no la has visto, por favor hazlo. Entonces tal vez, puede ocurrir, que aprendes a manejarlos, a reírte con ellos, a transformarlos y te llenas de Sullys y de Mikes…

No le tengas miedo a esos monstruos que no te permiten avanzar.

Tips:

  • Cuando el monstruo aparece, identifícalo.
  • Observa las situaciones en las que su presencia es más victoriosa.
  • Haz una lista de las cosas que genera.
  • Cuando lo conozcas un poco más, conversa con él.
  • Interrógalo, con cariño y pregúntale de dónde viene.
  • Cuando te responda abrázalo y explícale que ya no tiene que seguir presente.
  • Por más que quieras no lo retengas.
  • Déjalo ir.
  • Si regresa, empieza de nuevo con esta lista hasta que puedas dejarlo ir.
  • No te des por vencido.

He generado esta metáfora con lo infantil, porque si he aprendido algo durante este tiempo de conversaciones con mis monstruos, es que provienen de mi infancia, de esas palabras escuchadas que quizás no puedo recordar, pero que voy elaborando, justamente gracias a la aparición de ellos. No les tengas miedo, la comprensión y el entendimiento pueden ser el mejor camino.  

 



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