De prisa

Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad.

“No siempre ir tan rápido es lo mejor”…  Esta frase pertenece a Carlos Honoré, periodista canadiense, quien es el autor de “Elogio de la lentitud”, una obra que pone en manifiesto el grave problema de la vida moderna:

La prisa, el estrés, la angustia.

No puedo negar que la velocidad o la rapidez de hacer las actividades nos ha traído miles de beneficios.  Ahora somos más productivos, proactivos, podemos mantener contacto con nuestros seres queridos y amigos de una manera efectiva, gracias a la Internet y la vida se nos ha vuelto más exclusiva y apasionada, sin embargo, ¿hasta que punto nos ha hecho daño?

Aunque la vida se muestre tal como es, nos vemos afectados en: salud, trabajo, productividad, amistades, el entorno.

La rapidez nos mantiene en la superficie de las cosas, nos la pasamos corriendo, en lugar de vivir y sobreponernos a la cantidad sobre la calidad.

Debemos sacarle provecho a los momentos que nos presente el día a día, disfrutar de una buena comida, de las amistades, del amor en pareja, de disfrutar de un paseo a la playa o el campo; todo esto combinado con el placer de disfrutar, y no de terminar agotados.

Es cierto que nuestra cultura tiene patrones preestablecidos de buscar objetivos y resultados en forma rápida, pero de este modo, nos olvidamos de disfrutar la emoción de la espera, la ilusión, de una nota dejada al descuido, pero con una bella intención que al descubrirla nos llena de gozo, y esa emoción nos acompaña parte del día.

Por esa prisa, los niños de hoy en día, sufren cada vez más de hiperactividad infantil, y ellos necesitan en general, de lentitud, de tiempo libre, de jugar, de aprender a ser creativos y compartir esos momentos con la familia.

No dejemos que la prisa acabe con lo más hermoso que tenemos: la vida.

Tomemos en nuestras manos el control del timón del ritmo de la vida, y veremos muy pronto los frutos de esa decisión.

Concluyo con una frase famosa de Mae West: “TODO LO QUE VALE LA PENA HACER, VALE LA PENA HACERLO DESPACIO”.   

 

Lic. Brigitt de Sánchez

 

 

 



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