¿De qué sirve la fe?

Este tema daba vueltas en mi cabeza y no terminaba de sentarme a escribirlo. Creo que no me llegaba el ejemplo y ahora estoy viviendo la experiencia adecuada que puede expresar mis ideas y sentimientos.

Estoy en el aeropuerto de la Ciudad de México. Voy vía Campeche, un estado de este bello país y perdí el vuelo que me llevaría allá, estoy en lista de espera en el último vuelo del día para llegar antes de iniciar mañana todas las consultas y hermoso trabajo que estaremos haciendo por allá.

Sé que en el pasado me hubiese puesto muy nerviosa, preocupada y contrariada por no estar a tiempo, porque tengo una responsabilidad con mi productora y todo lo que ha armado. Probablemente esos nervios me hubiesen hecho ponerme a la defensiva con la aerolínea; cosa que puede liberarse un poco al expresarse, pero a veces es inútil porque una mala actitud sólo agrava un problema.

¿Qué pasa entonces en mí que a pesar de lo ocurrido estoy tranquila? ¿Cómo puedo estar calmada sabiendo que por el control cambiario en Venezuela no tengo tarjeta de crédito para atender cualquier eventualidad? Pues la respuesta es la fe que he desarrollado. La certeza absoluta de que Dios está conmigo, me protege y que cualquier cosa que ocurra es lo que tiene que ocurrir. Mientras espero la respuesta rezo, pero no a ese Dios que algunas religiones nos han enseñado que está fuera de mí, en el cielo mirando todo y decidiendo los destinos de cada ser de esta tierra. Más bien le rezo a mi Dios interno, a esa fuerza poderosa y creadora que cada uno de nosotros tenemos. Creo que cuando dijeron que estábamos hechos a imagen y semejanza de Dios, a eso se referían, hay una chispita de ese poder que Dios puso en el corazón de cada uno de sus hijos. Entonces desde ahí, con esa certeza, puede ser que tambalee a veces, pero no caigo, o si lo hago, me paro rapidito.la-fe

La fe para mí ha sido un gran regalo y después de varias prácticas para propiciarla, no ha sido una teoría sino una vivencia que transformó mi visión de Dios. No sólo tengo la teoría de Dios, sino la experiencia de sentir que somos uno con esa energía y que Dios nos ama como un padre/madre a su hijo.

Entonces, ya basta de hablar de mí, je, je, te invito a fortalecerte en la fe, te ayudará a que cuando todo vaya bien, simplemente agradezcas y disfrutes. Y, sobre todo, te será inmensamente útil cuando las cosas se pongan complicadas (ocurre siempre en algún momento de la vida), aunque estés triste, perdido, desesperanzado e incluso desesperado, la fe en eso es más grande y sabio que tú, invisible pero que te guía, que te ama y te cuida, te permitirá ver lo que vives con otros ojos y así tener una actitud más optimista. Cuando estás más relajado puedes ver las cosas más claras y encontrar soluciones que en medio del estrés y la angustia no puedes lograr. Así pues la fe deja de ser algo religioso para convertirse en una herramienta práctica de vida.

Te invito pues a que si en este momento de tu vida estás alejado de la fe, búscala, lee, investiga, documéntate e inspírate con historias que te confirmen esa maravillosa conexión que tenemos con Dios. Y si estás en un momento de reto, entonces tal vez sea oportuno empezar a hacer alguna práctica que te permita propiciar un momento para vivir una experiencia de contacto con Dios. Te aseguro que nunca más serás él (la) mismo.

Tips para fortalecer la fe:

  1. Toma unos minutos del día para estar en silencio, observa la naturaleza.
  2. Revisa algunos textos inspiradores, lecturas sobre experiencias de personas que hablan sobre la fe o encuentros con Dios.
  3. Lee algún texto religioso (de la corriente que prefieras) o busca a alguna persona que practique alguna corriente que pueda aportarte positivamente.
  4. Ora, más que una repetición de palabras pre-establecidas, encuentra una forma que te conecte a Dios. Cuando lo hagas enfócate en la gratitud por todos tus regalos (la vida, la salud, la familia, lo material y también lo no visible que tanto vale). 


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