¿De quién son las expectativas?

¿De quién son las expectativas?

“No estoy en este mundo para vivir conforme a tus expectativas y tú no estás en este mundo para vivir conforme a las mías”.

Bruce Lee.

 

Las únicas expectativas que he de cumplir son las que establezcas para ti, no las que los demás te impongan.

No estamos en este mundo para cumplir las expectativas de los demás, y no me refiero a las responsabilidades. Es obvio, por ejemplo, que si desempeñamos un puesto de trabajo, haya expectativas de rendimiento que debemos cubrir: eso es responsabilidad. De igual forma, hay roles en la vida donde se necesita actuar en función de lo que implican, como, por ejemplo, el rol de padre, alimentar, educar a los hijos; pero de allí a vivir en función de lo que los demás esperan de nosotros hay un trecho bastante largo.

En las sociedades, claro que debemos amoldarnos a normas de convivencia. Influimos en otros, y nos dejamos influir para lograr la armonía. Es como una danza donde hay influencias recíprocas en lugar de control, y requiere de habilidad para que dentro de los patrones de respeto social no permitas que se inhiban tus metas y termines siendo uno más del montón solo para complacer a los demás.

Mucha gente dedica la mayor parte de su vida a satisfacer lo que quieren los demás, cómo deben comportarse, vestirse, cortarse el cabello para evitar ser cuestionados o criticados. ¿De qué habla esto? Seguro ya lo sabes, nos habla de una persona con pobre valoración personal y, en algunos casos, carente de expectativas propias.

Entonces, lo primero es lo primero, estar cómodo dentro de ti, respetarte y, por supuesto, saber lo que quieres, tener tus propias expectativas, a menos que quieras ser una veleta que se mueva en función de lo que crean los demás.

Es válido aceptar consejos, comentarios y opiniones, pero sin dejar de entender que la vida es tuya, y que las consecuencias de tus acciones solo serán tuyas. Palabras de otros pueden darnos luz, en especial si se trata de gente que nos ama y que constituyen modelos a seguir, pero ¿qué validez podría tener un consejo de una persona que representa el modelo opuesto de lo que queremos ser?

Por otro lado están quienes reflejan en nosotros sus propios temores, deseos, incapacidades y hacen comentarios para nada sanos como:

¿Cómo se te ocurre? Eso es imposible.

No vas a poder adelgazar, es un tema de contextura, eres ancha.

¿Por qué no te cambias el peinado? Ese no te favorece. 

Y así por el estilo, pero además, hay que estar atentos cuando esos cuestionamientos no provienen de afuera, sino de ti mismo. ¿Eres tu principal detractor o tu cheer leader?

¿Si los demás esperan algo de ti, intentarás cambiar para satisfacerlos o seguirás fiel a lo que deseas?

Nuestro tiempo es limitado, ¿por qué gastarlo en función de los deseos de los demás?

Para finalizar, y dentro de lo saludable que es mantener el equilibrio, ten presente que tener expectativas es maravilloso para lograr lo que deseas, es la gasolina que impulsa el movimiento, siempre y cuando no se transformen en camisa de fuerza que te impida tener la flexibilidad de adaptarte a que, en ocasiones, hay cosas que no se cumplen, hay cambios, y que también tenemos que permitirnos dejarnos sorprender.



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