¿Deberíamos ir de nuevo a la Luna?

Como todos sabemos, entre 1969 y 1972 los Estados Unidos enviaron siete naves tripuladas a la Luna, las famosas misiones Apolo. Desde entonces, nunca nadie ha intentado volver a hacerlo. ¿Qué pasó? ¿Por qué no hemos regresado? y sobre todo, ¿debemos volver a hacerlo? Hoy, mis queridos lectores, quisiera conversar un poco con ustedes sobre la pertinencia de volver a llevar a humanos a la Luna.

apollo11_4Pero primero contestemos: ¿por qué fuimos a la Luna hace 46 años y luego dejamos de hacerlo?

Al inicio de la exploración espacial, la antigua Unión Soviética llevó claramente la delantera. En 1957 lanzó el primer satélite artificial, el Sputnik, y luego, en 1960, el primer satélite tripulado por el famoso Yuri Gagarin. Los Estados Unidos se vieron claramente superados en medio de la guerra fría. Por lo tanto, en 1961, en un esfuerzo por superar a los soviéticos, el entonces presidente Kennedy se comprometió a enviar hombres a la Luna antes del fin de la década. Un reto fenomenal en aquel momento.

Efectivamente, en julio de 1969 y en la persona de Neil Armstrong, el hombre pisó la Luna por primera vez y los EEUU se declararon ganadores de la carrera espacial. Después hubo seis misiones más a la Luna, pero el costo de cada una era astronómico (aproximadamente 500 millones de dólares cada vuelo) y en ese momento había otras prioridades, por lo que el programa Apolo fue cancelado. Y como ya dijimos, nadie lo ha intentado de nuevo.

homo migration.001Pero si vemos la historia de la humanidad, es evidente que los hombres tenemos una tendencia natural a explorar y ocupar todos los espacios disponibles. Desde la remota prehistoria, el Homo Erectus salió de su nativa África y ocupó todo el mundo disponible para sus limitadas capacidades motoras. Cientos de miles de años después, una nueva especie, el Homo Sapiens, volvió a hacer lo mismo suplantando a los anteriores. Hoy encontramos humanos prácticamente en todos los espacios de la Tierra. Así pues, está claro que el espíritu exploratorio se encuentra en nuestros genes y ante la posibilidad de ocupar nuevos espacios, lo hacemos tarde o temprano. ¿Y cuáles serán esos espacios? Los planetas y satélites de nuestro sistema solar, empezando por los más cercanos: la Luna y Marte.

Ya empezamos. Aparte de las misiones Apolo, numerosas naves y robots no tripulados exploran ambos astros. El siguiente gran paso será enviar personas, pero primero tenemos que desarrollar un montón de tecnologías: ¿Cómo sobrevivir tanto tiempo en el espacio? ¿Cómo producir alimentos? ¿Qué pasa si alguien se enferma? Para desarrollar estas tecnologías nada mejor que nuestro cercano satélite. Es mucho más fácil probar cosas en la Luna, que se encuentra a unos cuatro días de vuelo, que en Marte al que se tarda unos nueve meses en llegar.

Mucha gente piensa que con tantos problemas en nuestro planeta, como las guerras, la pobreza, el calentamiento global, es un desperdicio gastar tanto dinero en un proyecto a tan largo plazo, pero ¿quién dice que tenemos que hacer una sola cosa? Estamos en capacidad tecnológica y económica de hacer muchos avances al mismo tiempo. Podemos luchar contra la pobreza y al mismo Robot_en_martetiempo explorar el espacio.

En fin, mis queridos amigos, pareciera que ir a la Luna es definitivamente una parte ineludible de nuestro futuro, bien sea a corto, mediano o largo plazo. Entonces, ¿cuándo debemos emprender la marcha? ¿No les parece que lo más pronto posible? Nunca habrá dinero sobrante, siempre habrá quien opine que hay necesidades más apremiantes, pero igual, el camino más largo siempre se inicia con un paso.



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