Decidiendo aplicar la tolerancia, la aceptación y el respeto

Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad.

Me puse a observar y analizar las diferentes situaciones que me tocan vivir día a día, bien sea en la familia, el trabajo o algún otro lugar, al ir manejando o de copiloto, caminando, o en alguna cola para comprar algún producto. Allí me vino a la mente algunos artículos que he leído sobre la violencia, ya que en muchas ocasiones me ha tocado lidiar con personas agresivas, que por cualquier inconveniente, o sin ellos, reaccionan de forma violenta física o verbalmente.

Es cierto que en mi país hay situaciones que son bastante difíciles, que además la zona tropical donde vivo con sus temperaturas promedio de más de 30ºC afectan el humor. Más, pareciera que hay personas cuyo estado normal es responder ante cualquier cosa que no les agrade, con violencia.

Y allí, me detuve a pensar que el País no es un ente suspendido en el universo, es la suma de todos y cada uno de nosotros. Si cada uno de nosotros no cambia sus actitudes, sus respuestas ante las situaciones cotidianas, difícilmente el País será diferente.

Y, personalmente siento que aunque estemos pasando por situaciones personales, laborales o sentimentales complicadas, tenemos la capacidad de manejarlas con respeto hacia las personas que nos rodean. Aunque podamos pensar que la “culpa” de algo que nos suceda es de otra persona, o de alguna circunstancia, podemos manejar la actitud con la cual vamos a afrontar eso que vivimos. Es más sano para nuestra salud física y mental asumir una actitud respetuosa, que responder de forma violenta o agresiva. Al final quienes nos afectamos la salud somos nosotros mismos. Por otro lado asociar “culpa” siempre trae un “castigo”, es mas sano asociar “responsabilidad” a las personas o situaciones, incluso a nosotros mismos, dejar de sentirnos “culpables” y ser más bien “responsables” de nuestros actos.

Como adulto, debo ser capaz de entender que la tolerancia, la aceptación y el respeto hacia las demás personas, hace una gran diferencia. He entendido que mi felicidad no es algo que está fuera, no depende de si llueve o hace sol, de si alguien me respondió mal o realizó algo que no me gusta. Empecé a aceptar que hay cosas que simplemente no puedo cambiar, personas que no puedo hacer que cambien, empecé a aceptar esas diferencias, entendí que hay situaciones que debo tolerar  para poder continuar con mi camino.

Además he procurado mantenerme lo más alejada posible de personas que siempre andan por la vida respondiendo ante todo con agresividad y violencia, y también de situaciones donde puedan generarse conflictos violentos, eso me ayuda en mi proceso de vivir más feliz.

Por otro lado, creo necesario, que en la educación que damos en casa a nuestros hijos les inculquemos más que a “defenderse” de todo y todos, a aceptar, a respetar y a tolerar las diferencias. Muchos problemas en las aulas de clase se evitarían si los padres le enseñamos más respeto y tolerancia a nuestros hijos. El que alguien sea gordito, flaquito, catirito, negrito, o como le dijeron a la hija de una amiga “tu eres pobre”, no debe ser motivo de intolerancia, de falta de respeto y de no aceptarse. Debemos educar a nuestros hijos para que respeten y acepten las diferencias.

Que otro piense diferente, que otro tenga maneras distintas de hacer las cosas, que otra persona no tenga los mismos conocimientos que yo, no me da derecho a tratarlo de manera agresiva, debo aceptarlo y respetarlo. Lo más que puedo hacer es no permitir que sus diferencias me afecten, y aunque piense que me han afectado, manejar mis emociones y no agredirle. Emocionalmente es más sano ser respetuoso y tolerante, antes que violento y agresivo.

No es algo fácil, pero si es posible, te invito a decidir ser tolerante y respetuoso, aceptando las diferencias.

Cada día decido ser un poco mejor como persona, aplicando la tolerancia, la aceptación y el respeto a los demás y a mi misma.



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