¿Decido ser libre o esclavo?

En ocasiones he sentido que me encierro en mis prejuicios, mis creencias limitantes, mis miedos. Construyendo muros inmensos e inescalables, creando una prisión de máxima seguridad y haciéndome prisionero de todo aquello que me reprime, me limita y no me deja ser lo que realmente soy, sentir lo que realmente siento, comprender lo que realmente comprendo.

Me he hecho prisionero de mí mismo sin darme cuenta, impulsado en ocasiones por otros, sin embargo, la decisión la he tomado yo mismo. Aislándome a la vez de mí.

¿Cómo es esto? ¿Cómo me convierto en mi prisionero y a la vez me aíslo de mí? Me ha sucedido mucho más de lo que se cree, al escuchar esas «obligaciones» y no lo que siento o lo que realmente dicta el corazón, en ese mismo instante cuando las excusas se hacen más grandes que las ganas, allí me he quedado encerrado dentro de esos muros y he sido prisionero estando aislado de mí.

También he sido yo quien he decidido liberarme, tomar la decisión de abrir la puerta de la oportunidad, me arriesgué hacia lo desconocido con la convicción de que nada podría salir mal, porque cuando algo se hace con convicción, con amor, con certeza, la probabilidad de que esto salga mal se reduce y se acerca a cero.

Te invito a hacer este ejercicio: piensa en algún momento en que hayas sentido que has alcanzado un logro, algo que para ti tuvo un significado muy importante. ¿Recuerdas cómo te sentías antes de comenzarlo? ¿Estabas triste o preocupado o entusiasmado y contento? Puede haber miedo por momentos, es normal, importante es tomarlo como un impulso, ¿tengo miedo a intentarlo o a quedarme donde estoy? ¿De qué forma me beneficio más? No usar el miedo como una emoción paralizante que me impide hacer algo.

Continuando nuestro ejercicio, experimenta las sensaciones que tuviste mientras ibas construyendo este logro, ¿qué tal se sentía mientras veías cómo se iba haciendo realidad aquello frente a ti? Luego, al finalizar, teniendo al frente aquello por lo que tanto has luchado y trabajado, ¿cómo ha sido esa sensación?

De ahora en adelante, te invito a que antes de hacerte prisionero y encerrarte en tus prejuicios ante una situación nueva o que se repite, permítete antes ser libre, abrir los ojos a aquello que puedes estar omitiendo y derrumbar esas barreras. Si has sido esclavo de tus pensamientos negativos, ¡libérate! Sé libre siguiendo tu corazón… lo peor que puede suceder es que ¡te guste!



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