Decir «NO» es un acto de amor

Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad.

Cuando estamos tratando de construir una familia ensamblada, inconscientemente solemos ceder a todo lo que se requiera para que esta nueva familia funcione. Muchas veces ni siquiera somos conscientes de todas las veces que decimos SI. Cuando esto sucede y no somos conscientes; en un período muy corto nos encontramos cubriendo roles que desconocemos, llevando a cuesta responsabilidades que no nos corresponden; llega el punto en el que tenemos que decidir entre hacer lo que realmente queremos, y hacer lo que los demás esperan de nosotros; y lamentablemente optamos por esta última. De alguna manera esta exigencia auto creada va creciendo, nos queremos convertir en super [email protected] y madrastras/padrastros y demostrar que nuestro espíritu de servicio, sacrificio y amor es ilimitado e incondicional, y la realidad es que esto no es cierto…  y no es sano.
Lo que realmente sucede es lo siguiente: lo que al principio fueron detalles de buena disposición se convierten en obligaciones, y esa obligaciones se convierten en parte de un roll y como son parte de un roll se vuelven invisibles y por lo tanto no valoradas, cuando uno siente que no se valora su esfuerzo, entonces llega la frustración; en resumidas cuentas, nadie hace nada al 100% sin esperar nada a cambio, aunque sea un poquito de reconocimiento, aunque se diga a si mismo lo contrario.
Es por eso que antes de darnos al 100 o 1000% nos preguntemos ¿Por qué nos obligamos a decir que SI a todo, casi en automático? ¿Estamos cubriendo alguna necesidad de aceptación por parte de los demás? Si es así, pensemos que a quienes debemos demostrar de lo que somos capaces es a nosotras [email protected], valorarnos asi como somos, sin extras, sin desvivirnos en el intento. Somos personas de fe, de amor y de espíritu de servicio por supuesto, pero no somos super héroes y tenemos límites. Si piensas que eso es lo que tu pareja espera de ti, entonces no lo estás viendo como tu pareja, lo estás viendo como un hijo más.
Decir «NO» de vez en cuando, no te convierte en una mala persona. Decir «NO», significa que te respetas, que das valor a tus proyectos, tus prioridades, tu tiempo y tu salud y, sobre todo, que le permites a los otros integrantes de la familia que se responsabilicen por lo que les corresponde; no le quitas el derecho ni la obligación de ser lo que son. Decir «NO» también es un acto de amor.
¿Por qué no, antes de decir que si a todo, haces lo que tú esperas de ti?

 



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