Declaraciones, ¿un acto de rebeldía?

“Cuida tus pensamientos porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se harán costumbres. Cuida tus costumbres porque formarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino será tu vida”. (Gandhi)

Las declaraciones –según el coaching ontológico– son un acto lingüístico generativo que podría representar, a mi juicio, la llave más poderosa que tenemos a nuestra disposición para abrirnos a crear nuevas realidades para nosotros. ¡Puedo dar fe de ello!

Creo profundamente que, cuando ya no somos capaces de cambiar una situación y nos encontramos ante el gran desafío de cambiarnos a nosotros mismos, es muy útil y revelador atrevernos a echar una mirada diferente a lo que pensamos, con el fin de reflexionar y comprender cómo eso que nuestra mente elabora se activa en nuestra vida a través de ese vehículo poderoso que es el lenguaje.

Parecen sencillas, pero siento que en eso radica su poder. “Sí”, “No”, Perdón”, “Te Amo”, “Gracias”, son las fundamentales y vale la pena pasearse por lo que generan en nosotros, con tan solo leerlas.

Es por ello que me encanta definirlas –las declaraciones– como “un acto de rebeldía con causa” especialmente significativo, si se trata de ayudarnos a soltar situaciones, emociones, juicios y creencias que, en lugar de generarnos bienestar, nos imponen un peso que nos impide avanzar y alcanzar eso que tanto deseamos.

¿Y por qué de rebeldía? Investigando, etimológicamente la palabra “rebeldía” proviene del vocablo latino rebellis, que compuesto por re, significa regresión y por bellum que se traduce como guerra. Así pues, la actitud de rebeldía, puede definirse como “volverse contra la autoridad”. Entonces, si hablamos de cuestionar y reflexionar sobre pensamientos y acciones que se han convertido en una especie de plomo en nuestras alas y que hemos notado que han venido afectando nuestra capacidad de expansión como seres humanos; hacer una declaración ¡resulta un maravilloso acto de rebeldía contra nosotros mismos –que somos la autoridad máxima que le da validez a cada pensamiento, palabra, obra u omisión–, y que apunta a una causa justa y noble como lo es ayudarnos en nuestra evolución y transformación!

Y es fantástico, porque las declaraciones nos permiten crear un mundo que todavía no existe, y luego de emitirlas, se genera un compromiso y acciones consecuentes para lograr lo declarado.

Para mí descubrirlas y, sobre todo, atreverme a utilizarlas fue realmente sanador. Les confieso que aparece el miedo indiscutiblemente, porque no solo se trata de retarnos, reflexionar y reaprender, sino de experimentar con mayúsculas el poder de creación de la palabra. Pero como todo lo rebelde, es también inspirador, atrevido y excitante. Sentir cómo comenzamos a obtener ese bienestar que nos hace apostar de nuevo, seguir creando posibilidades y espacios de conexión para nosotros es lo más gratificante.

En un escrito anterior, les confesé una de mis declaraciones más importante: ¡YA BASTA!, la cual pude verbalizar con el corazón, cuando acepté y me declaré incompetente para controlar el resultado de mi rosario de acciones asociadas a procesos de fertilidad. Dejé a la ciencia a un lado, protegí a mi cuerpo de tanta invasión de hormonas y tristeza, y me asomé a la ventana de la adopción, comenzando a recrear un relato nuevo para mí, cambiando los juicios que velaban esta posibilidad y que me tenían dando vueltas sobre mi posición de víctima.

Pero hoy siento que la declaración que aún me mueve el piso con solo pensarla ha sido “ME PERDONO”. Sí, porque lo que estaba sintiendo y la forma como lo estaba manejando me estaba dañando. Me descubrí absolutamente vulnerable al aceptar que no podía ni debía responder a lo que otros esperaban de mí, sino que debía mantenerme fiel a mí misma. Y así aprendí a tratarme con más compasión y a deslastrarme de la culpa que sentía por no poder embarazarme, porque no sería una madre convencional.

Ha significado la más hermosa manifestación de amor hacia mí misma.

¿Cuántas veces has dicho NO a alguna situación que te afecta? ¿Te has perdonado cuando no has logrado algo que otros esperan de ti? ¿Cuántas veces expresas gratitud a alguien o por algo vivido?

Te invito a sacarle brillo a tu espíritu rebelde para que seas creador de nuevas historias para ti.



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