Deja de sabotearte

Sí, por absurdo que pueda parecer toda las personas se maltratan en mayor o menor medida, todas sintiéndose culpables buscan expiar su culpa al obligarse a pasar por experiencias y situaciones desagradables: carencias, malestar, frustración, tristeza, pérdidas…

Permíteme que te plantee dos preguntas:

¿Quieres ser feliz?

Si eres como la mayoría de las personas que me he encontrado a lo largo de los años, habrás contestado que sí.

Bien, ahora mírate fijamente delante de un espejo y dime ¿tú… te mereces ser feliz? Por lo general, la respuesta honesta a esta pregunta suele distar mucho de la anterior.

Las personas no se creen merecedoras de la felicidad ni de todo lo bueno por el simple hecho de que se sienten culpables, culpables por no ser todo lo perfectos que se supone deben ser, culpables porque al menos inconscientemente saben que no están haciendo lo que ya antes de nacer se habían prometido harían en esta vida: evolucionar al llevar a cabo su misión.

La culpa irremediablemente lleva al castigo.

Tanto consciente como inconscientemente nos castigamos, nos frustramos, nos impedimos triunfar, nos negamos sentirnos en paz y felices.

Como seres humanos, nuestra naturaleza es dual, somos luz en la oscuridad, no somos perfectos ni hemos venido a serlo. Pero la sociedad, la educación y la cultura a lo largo de los siglos nos ha enseñado lo contrario, nos enseña que hemos de ser perfectos y que cualquiera que no lo sea es malo, y merece ser castigado. Es un auténtico contrasentido que tu ego aprovecha para tentarte, para tratar de hacerte sentir malo, no merecedor y digno de sufrir.

Por otro lado, ¿qué está mejor visto y más recompensado socialmente: sufrir o ser feliz y disfrutar? Sin duda el sufrimiento. ¿Cuántas estatuas has visto en honor a la persona que más ha disfrutado, que más luz ha expandido y que más feliz ha sido durante su paso por este planeta?

Recuerda: la culpa solo puede llevar al castigo y ambos son manifestaciones de la oscuridad. Si tienes un deber en esta vida es el de expandir tu luz al disfrutar y sentirte feliz.

Haz las paces contigo mismo. Acepta que como ser humano eres luz y que también eres oscuridad. Acepta que no eres perfecto y que nunca lo serás. Perdónate por tus equivocaciones y permítete disfrutar de todo lo bueno que esta vida ofrece.

Recuerda: ¡eres perfectamente imperfecto… y está bien así!

Espero hayas disfrutado tanto leyéndolo como yo escribiéndolo para ti.

Paz y alegría



Deja tus comentarios aquí: