Dejando el multitasking atrás

Lo confieso, sufro de ese mal. Mientras escribo este post, estoy con el televisor prendido esperando una entrevista que quiero ver y chequeo los emails en mi teléfono. Pero además aprovecho la tecnología para trabajar desde casa, así que también estoy lavando la ropa. Suena a chiste, pero es la realidad de millones de personas que nos desarrollamos profesionalmente en la era del multitasking.

A raíz de la llegada de las computadoras a las oficinas, los trabajadores comenzamos a asumir tareas que antes hacían varios. Así que me convertí en mi propia secretaria (ya ni siquiera suena bien usar el término). Y a pesar de que mi área era la comunicación, con los nuevos programas podía llevar yo misma la contabilidad de los proyectos, preparar mis propias presentaciones y en el camino a la siguiente reunión devolver las llamadas que tenía pendiente desde mi celular. Pero además de tener que asumir tareas para las que quizás no tengo una inclinación natural, eran tantas, que comencé a hacer varias a la vez.multitasking2

¿Me gustaba hacer todo eso? Pues no, especialmente detestaba tener que llevar la administración de mis proyectos mientras trataba de escuchar una entrevista en la radio. Pero el que no era capaz de hacer todo eso y más (como ser mamá, esposa y ser humano) no era considerado un profesional productivo.

Sin embargo, recientes estudios llegan a la conclusión de que realmente el multitasking no es tan efectivo ni eficiente como parece. Según estudios publicados en la página de la Asociación Americana de Psicología, eso de realizar varias tareas a la vez es un mito. Sólo podemos hacer dos cosas a la vez si una de las dos la podemos hacer automáticamente sin enfocarnos en ella (como caminar) o que sean actividades en las que usamos diferentes áreas del cerebro, como escribir y escuchar música instrumental. Pero además es poco productivo porque en realidad normalmente no hacemos dos cosas a la vez sino que saltamos de una tarea a otra, y en cada cambio el cerebro necesita de un tiempo para adaptarse, para cerrar una y arrancar la otra. Como dirían en mi pueblo: “el que mucho abarca, poco aprieta”.

Claro, una cosa es saberlo y otra muy distinta es desprenderse del hábito, porque además, ya no solo se circunscribe al ámbito laboral. Ahora la vida es multitasking.

El Dr. Jim Taylor, psicólogo y profesor adjunto de la universidad de San Francisco, nos ofrece en su columna de Huffington Post una serie de consejos para revertir la tendencia.

Uno de los primeros consejos para comenzar a concentrarse en una sola tarea es el de estructurar el día y priorizar. Eso nos permite realmente visualizar qué es lo más importante y qué tan realista es terminar todo en el número de horas que tenemos disponible para ello. Otro de los consejos es, antes de responder a una crisis, fijarse bien si es realmente una crisis, o si es un imprevisto que se puede resolver después. Y si trabajamos en equipo, delegar.

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Otro de los problemas que debemos atacar son las distracciones. En ese sentido el Dr. Taylor nos recomienda revisar los asuntos que normalmente nos distraen la atención: si el problema es la gente que entra y sale, regresar a la época de las puertas cerradas. Si es la incomodidad, buscar un sitio cómodo, con una silla confortable y hasta sacarse los zapatos si te hace sentir mejor (esa es una de mis recomendaciones favoritas). Si el problema es el desorden, arregla tu espacio de trabajo y solo deja a mano lo que se necesite para esa tarea. Y apagar el teléfono por un rato.

También hay quienes recomiendan adoptar actividades fuera del ámbito laboral que te permitan desarrollar la capacidad de enfocarse. Por ejemplo, cada vez más gerentes practican la meditación, el yoga o algún tipo de rito espiritual. 

Como cualquier cambio de hábito, esto requiere tiempo y disciplina. Hay que tener un poco de paciencia y practicar. En este proceso de reaprendizaje, he logrado identificar algunas recomendaciones que me permiten concentrarme mejor en cada cosa. Por ejemplo, ya sé cuáles horas del día son mejores para realizar cierto tipo de tareas como escribir. Ya sé que si debo escribir, tengo que apagar la tele, y que lavar la ropa combina mejor con arreglar la casa.

¿Y tú, tienes algún consejo que compartir?



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