Dejar ir el miedo es una cuestión de fe

Descubre y confía en el poder que hay dentro de ti.

El miedo parece estar galopando y apoderándose cada vez más del planeta, basta con ver las noticias para darse cuenta de ello.

El miedo es la falta de confianza en nosotros mismos y a consecuencia de ello, comenzamos a desconfiar de la vida también. No somos conscientes de que a un nivel superior estamos siendo cuidados, por lo que pensamos que debemos controlarlo todo a nivel físico. Obviamente, vamos a seguir siendo presas del miedo porque en la vida no podemos controlarlo todo.

Para superar nuestros miedos debemos aprender a confiar, es lo que podríamos llamar dar un “salto de fe” confiando en el poder que existe dentro de nosotros que está conectado a esa inteligencia universal que llamamos Dios.

Por ejemplo, cuando el piloto de un avión no puede ver el horizonte porque hay poca visibilidad, no asume que el horizonte ha desaparecido. En momentos de poca visibilidad el piloto vuela utilizando instrumentos que lo ayudan a calibrar la situación mucho mejor de lo que él puede hacerlo. Así mismo actúa la Fe, es como volar por instrumentos, es actuar asumiendo que la posibilidad esta allí aun cuando no puedas verla. Lo mismo sucede con ese poder que existe dentro de ti, actúa aunque no puedas verlo impulsado por la fe y el amor.

Mientras más te ames y confíes en la vida, más la vida de amará, te apoyará y te guiará. En lugar de confiar en lo que es visible o material, te invito a confiar en aquello que es invisible, con esto no quiero decir que no hagas nada, sólo quiero llamarte a confiar, porque cuando lo hacemos la vida se vuelve sencilla.

Necesitamos confiar que a nivel superior estamos siendo cuidados aún cuando no estemos físicamente en control de todo lo que sucede a nuestro alrededor.

La fe no es solo un principio teológico es un músculo emocional y mental. Es un aspecto de nuestra consciencia, una función de la mente. Demostramos fe con nuestras actitudes: tenemos fe en lo que puede salir mal o fe en lo que puede salir bien. Nuestro problema es que tenemos mucha fe en el poder del desastre y poca fe en el poder de los milagros lo que nos mantiene conectados con el miedo.

El miedo limita nuestras mentes. Tememos a enfermar, a perder nuestra casa, a perder dinero y a muchas otras cosas y nos volvemos personas irritables, llenas de rabia. Estas manifestaciones en nuestro carácter son el mecanismo de defensa que utiliza el miedo para intentar protegernos. Sin embargo, sería mucho más fácil reevaluar esas situaciones temerosas en nuestra mente y aprender a amarnos incluso cuando estamos sintiendo miedo.

Somos el centro de todo lo que sucede en nuestras vidas. Cada experiencia, cada relación, es el espejo de un patrón mental que existe dentro de nosotros.

En cada momento de nuestras vidas tenemos la oportunidad de decidir entre el miedo y el amor.

En momentos de miedo suelo recordar al sol, siempre está brillando incluso, cuando las nubes lo cubren y la noche lo oculta.

Como el sol, ese poder infinito está siempre brillando dentro de ti, aun cuando las nubes de pensamientos negativos puedan temporalmente oscurecerlo, debes elegir siempre recordar esa LUZ; hacerlo te dará seguridad. Cuando los miedos vengan elige verlos como nubes que cruzan el cielo, y déjalos ir.

Afirma: No soy mis miedos. No tengo por qué resguardarme o defenderme todo el tiempo. Cuando siento miedo, abro mi corazón y dejo que el amor disuelva el miedo.



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