¿Dejar o buscar la zona de confort?

Ningún propósito debe ser más importante que el bienestar físico, mental y emocional de cada persona. Nada es más sano y vigorizante que tener una dieta balanceada, conquistar la quietud del pensamiento y sentir que los afectos más significativos están cerca. Un equilibrio que se puede perder de vista cuando las metas, sobre todo las profesionales, exigen esfuerzos, y es dejar la zona de confort uno de los pasos para alcanzarlas.

Hay que tener cuidado, si la determinación es abandonar los espacios de comodidad, porque algún sueño lo requiere, es esencial que no signifique cambiar tranquilidad por estrés, ni mucho menos caer en el hábito de buscar rutinas extremas, que a la larga desgastan hasta el alma y conducen a vicios y ansiedades agobiantes.

Por eso cada quien debe evaluar la decisión que le corresponde tomar, con brújula en mano para mantenerse en dirección al norte de un sentirse bien, que no dependa de la adrenalina, sino de una mente calmada y confiada, y un cuerpo descansado y bien alimentado, que van paso a paso a sus nuevos horizontes.

Cuando mantenerse en el confort, no es exactamente eso, sino permanecer en un estancamiento poco estimulante y desalentador, entonces sí es momento de salir de esos linderos, en búsqueda de un verdadero bienestar, haciendo todos los esfuerzos posibles para liberarse de hábitos y rutinas, que deterioran la calidad de vida, en lugar de potenciarla.

Es muy importante que las personas acostumbradas a ritmos vertiginosos, con pocas oportunidades de detenerse y reconfirmar que van por el mejor camino, logren levantar la mirada alguna vez para tomar un descanso e identificar qué tan dentro o qué tan fuera están de su zona de confort. Puede ser que descubran que ese espacio para ellos no está delimitado y que su verdadero bienestar depende de demarcarlo e instalarse en él.



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