Dejar todo en manos de Dios

Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad.

A veces pensamos que lo que vemos, nuestra realidad y nuestro entorno ES la VERDAD. Creemos que SIEMPRE tenemos la razón y todo lo que recibimos de los demás lo pasamos a través del tamíz de nuestras ideas y pensamientos para decirles lo acertados o equivocados que están. Debido a esto, cuando ocurren situaciones que no están dentro de lo que consideramos nuestra verdad, nos enojamos, nos sentimos tristes o decaídos. Esto nos ocurre porque sólo podemos ver una parte de la realidad, la que resuena con nosotros, la que nos gusta;  la otra, la que no nos gusta y no encaja en nuestros parámetros, la desechamos por no ser verdadera.

Entonces ¿que hacer con esa parte de la realidad que existe y que no comparto? ¿cómo elimino o disminuyo la ansiedad que me genera la incertidumbre de un futuro que a lo mejor no vaya a estar dentro de mi parcela mental de la realidad?. Pues debo soltar, debo entregar mis problemas, mis angustias y mis dudas a un poder superior, un poder que SÉ que hará lo mejor y lo más conveniente para mí y para el resto de la humanidad, aunque desde mi punto de vista no sea capaz de verlo así. Dejar todo en manos de Dios, sin órdenes ni coacciones. Sólo entregarle.

Posiblemente el resultado de lo que yo quiero se dé o no se dé, sin embargo, al soltar, estaremos tranquilos y serenos, seguros que es lo más conveniente es lo que ha sucedido. Solo el tiempo nos demostrará que ÉL en su magnificiencia, viendo el todo y no las partes tiene la única VERDAD.

Namasté



Deja tus comentarios aquí: