¿Dejas de ser tú para que los demás te acepten?

¿Cuantas veces has descubierto que renuncias a tu autenticidad, a ser como eres para que otras personas te acepten? La peor infidelidad es la que nos hacemos a nosotros mismos, es el renunciar a quien somos solo para complacer a otros; terminamos muchas veces quejándonos porque alguien “nos puso los cuernos” sin percatarnos que el dolor mayor es que nos los pongamos nosotros mismos, y, no es que no duela, es que muchas veces no lo hacemos consciente pero ¿saben? Ese es el mayor dolor, Y allí sobreviene un proceso de vejación, donde nos decimos cosas crueles como por ejemplo ¿cómo pude ser yo tan estúpido? ¿Por qué permití que me hiciera esto? ¿Cómo pude humillarme así?, etc.

Ahora bien, cómo puedo darme cuenta que me estoy siendo infiel, ¿que estoy dejando de ser yo para que otros me acepten?, acá te dejo una lista de muestra:

  • No pones límites
  • Permites que te irrespeten
  • Fácilmente te llegas a sentir excluido, de hecho tiendes a esperar que eso pase
  • Tienes con frecuencia sensaciones de no merecimiento
  • Buscas relaciones para sentirte protegido(a), acompañado(a)
  • Puedes llegar a abandonar antes que te abandonen
  • Eres infiel para no ser abandonado
  • Pueden decidir no tener parejas para evitar ser abandonado
  • Te cuesta decir no y terminas aceptando situaciones que no deseas
  • Te mantienes en una relación que no te conviene solo para ser aceptado(a)
  • Sufres inmensamente si no eres aprobado(a)  por otras personas
  • Hablar negativamente de ti mismo

Obviamente a todos nos gusta gustar, ser aprobado por los demás porque somos seres sociales  y eso está bien, pero de allí a tener la creencia irracional de que vamos a agradar a todo el mundo hay un abismo que muchas veces se origina de vivencias de abandono pasadas que no queremos que se vuelvan a repetir y terminamos desarrollando un profundo miedo a la soledad.

No pretendo invitar a nadie con este escrito a que se transforme en un ermitaño o en un ser asocial, ¡para nada! pero sí definitivamente a reflexionar que las conexiones personales requieren puntos de encuentro entre seres auténticos, no entre caretas, es desde el ser tú que puedes estar en bienestar y seguramente desde allí encontrarás seres que te valorarán con tus sombras y tu luz, sin fingir, desde la comodidad de tu individualidad.

Aclaro también que esto no es tampoco una invitación a ser egoístas, es maravilloso complacer a otros siempre y cuando no vulneres tus valores y además que sea recíproco, como una danza de amor donde llegas a acuerdos que te hacen sentir bien y no vulnerado(a) o falso(a).

En conclusión, es un tema de respeto y valoración personal, de fidelidad contigo mismo, de autoestima y no buscar en otros el reconocimiento que no somos capaces de darnos, o que sean otros los que nos hagan sentirnos valiosos porque nosotros no somos capaces. Entender que no podemos gustarle a todo el mundo como tampoco a nosotros nos gustan todas las personas, es absolutamente normal; siempre existirán personas que te cuestionen y te critiquen pero, entiende que es su verdad o su percepción y no la tuya, además que hay personas que van por la vida cuestionando a los demás para así sentirse superiores.

Es hermoso que te preocupes por los demás, eso habla de tu altruismo, pero hacerlo sin preocuparte por ti en primera instancia es el mayor acto de desvalorización y de infidelidad.

Te invito a ti que me lees, a partir de hoy a amarte, respetarte y serte fiel por sobre todas las cosas.



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