Del fango también puede brotar belleza

La flor de loto crece en el fango y se alza sobre la superficie con toda su belleza. Ella ha sido símbolo de civilizaciones. Para los egipcios tenía un gran significado y se le representó de múltiples formas. En la India es la flor nacional y connota divinidad, fertilidad, riqueza, conocimiento e ilustración.

Según la mitología griega, una hermosa diosa huyó al bosque asustada, y fue a parar a un lugar llamado Loto, en donde había muchos pantanos y allí se hundió. Los dioses consideraban que Loto era un sitio destinado para los fracasados y perdedores, y por ello se olvidaron de ella.

La joven diosa luchó durante siglos y logró salir de allí en forma de una hermosa flor, de largos pétalos. Por ello, para muchos esta flor representa el triunfo obtenido tras haber luchado incansablemente en contra del fracaso.

Esta flor y su leyenda simbolizan bien lo que significa la resiliencia, término que cada vez es más usado en la psicología, y que se refiere a la capacidad de las personas para sobreponerse a períodos de profundo dolor.

Cuando alguien es capaz de superar los contratiempos de la vida, e incluso, resultar fortalecido por ellos, demuestra su resiliencia, su entereza.

Para mí, resulta un gran alivio saber que por más que nos encontremos en circunstancias que nos generen un gran reto, podemos demostrar nuestra resiliencia, y florecer, contra viento y marea. Ahora lo más interesante es responder: ¿Cómo podemos poner esto en práctica? Nuestra voluntad deberá guiarnos. Como lo dijo Albert Einstein: «Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad, y la energía atómica: la voluntad».



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