Del lado de la resistencia: ¡a sentirse bien!

Cada día son más los hechos que nos hacen pensar que, en el mundo, casi todo va mal. Sin embargo, hay un lado en el que siempre es mejor ubicarse: el de la resistencia. Es posible construir y proyectar un aluvión de salud, bienestar y buena energía a partir de uno mismo.

Siempre he encontrado agradable –por sencilla- la metáfora de la naturaleza: las plantas; si no se riegan o se alimentan bien, se marchitan. En conjunto, son fuente de energía y vida. Así, los humanos somos una fuente de energía transformadora, y como tal debemos cuidarnos y resguardarnos de modo que el aporte que hagamos a lo que conocemos como ‘vida’ sea positivo.

Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard ha demostrado –a partir de una muestra de 120,877 personas- que hay pequeños cambios en el estilo de vida y de alimentación que se pueden aplicar para obtener cambios significativos en nuestra pérdida o aumento de peso.

Resistamos entonces: cuidemos nuestra dieta y nuestros hábitos, y salgámonos en la medida de lo posible de la cadena de producción de basura y desechos médicos en la que podemos caer si consumimos alimentos extremadamente procesados.

El estudio indica que (aparte de los cambios de vida que habría que implementar) hay una pequeña serie de alimentos que nos inducen a la ganancia de peso, y otros que la evitan.

En el primer grupo están las papas chips, por los altos niveles de grasas saturadas que contienen; las papas, cuyo consumo en excesivo es propio de personas sedentarias, y ocasiona posibles obstrucciones en el sistema digestivo; las bebidas azucaradas o gaseosas, debido a que aumentan la cantidad de grasa en los riñones, los músculos abdominales y los músculos del área; las carnes rojas no procesadas, por las altas cantidades de grasas saturadas; y las carnes procesadas (perrocalenteros, temblad) porque están compuestas de altas cantidades de sodio, conservantes, grasas saturadas y, además, contienen pocas proteínas.

Por otro lado están los alimentos que favorecen la pérdida de peso, o el bajo incremento en el aumento de peso que, en los adultos, se produce naturalmente cada año: vegetales, porque tienen bajo contenido de sodio y grasas y calorías; los granos enteros, que aportan carbohidratos enteros, antioxidantes, vitaminas y minerales; las frutas que, entre otras cosas, reducen el riesgo de padecer enfermedades crónicas; las nueces, consideradas por muchos el alimento perfecto dado que disminuyen el riesgo de padecer cáncer, porque estimulan el funcionamiento de la vejiga, y porque mejoran la salud del corazón; y el yogurt, porque proporciona calcio, proteínas, vitaminas, potasio, magnesio, cinc y yodo. No engorda, y va bien con muchas frutas.

Estos consejos, combinados con una buena dosis de ejercicio, te harán combatir, de entrada, cualquier tipo de males, y producirán un increíble –acostumbrémonos a eso ¿sí?- sensación de bienestar.



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