Del trabajo, la pasión y la diversión…

Creo que todos hemos escuchado alguna vez aquello de «Bueno, Bonito y Barato»;  y si lo hemos escuchado, de seguro también hemos de saber que de las tres, siempre debemos escoger dos, pues las «tres B» son un concepto básicamente utópico. Si algo es bueno y bonito, no puede ser barato; si es bonito y barato, rara vez va a ser bueno;  y si es bueno y barato, bajo ninguna circunstancia va a ser bonito.

Como en el caso anterior, con las cosas que hacemos creo que ocurre lo mismo.  ¿A cuántos de ustedes no les dicen todos los días cosas como: «Qué rico tu trabajo, eso de viajar es genial; y hacer fotos en tan fácil y tan sabroso…»?.  En lo personal, considero que hay tres cosas que ayudan a crecer o a disfrutar plenamente de lo que se hace, una es que puedas considerarlo un trabajo (que tiene un objetivo, que aporta algo, que suma), que te apasione y que por sobre todas las cosas te divierta;  pero de forma similar a lo que ocurre con la cita del párrafo anterior (aunque no es utópico), las actividades que podemos considerar un trabajo, rara vez apasionan y divierten;  si son trabajo y divierten, es muy difícil que te apasionen; y si te apasionan y son trabajo, de seguro divertirse es complicado, pues quieres que todo sea perfecto y en la mayoría de los casos termina venciéndote el estrés.

Es allí donde radica el éxito, la felicidad, la autorrealización -pongámosle el nombre que más nos guste-, en encontrar el equilibrio perfecto que nos permita apasionarnos y divertirnos con aquello de lo que vivimos, créanme, nadie sabe lo difícil que puede ser vivir la vida que otro lleva, pues al final del camino, nuestras vidas están diseñadas única y exclusivamente por y para cada uno de nosotros mismos.  Por ejemplo, volviendo a la pregunta del inicio, es cierto: viajar es genial, es la mejor experiencia que existe en el planeta, pero también es una experiencia plagada de contrariedades, de contratiempos y de malos ratos (te das cuenta cuando lo haces con frecuencia). ¿No lo creen?: ¿alguna vez han visitado un aeropuerto?, ¿han hecho migración y aduanas?, ¿han perdido un vuelo? y por allí podemos seguir con una larga lista;  no hablemos de la vida personal: aplazar momentos, perderse cosas, no estar;  si hablamos de hacer fotos, para que les cuento: el clima, la luz, la gente, los riesgos, los suministros, los equipos…

¿Donde está el secreto?, en relajarse y dejar que todo fluya, en darse el permiso y hacer las cosas a tu estilo, en no estresarse; en hacer todo aquello que generará algo para ti o para los tuyos, con la certeza de que al final te dejará ese sabor dulce en la boca y esa sensación de sentir que lo que estas haciendo es lo que te gusta y que lograste lo que querías;  quizás, lo más difícil venga cuando te toque escoger «dos de las tres» (como nos pasa frecuentemente), pues jamás debes sacrificar la pasión y la diversión, ya que sencillamente, hacer cosas que no nos apasionan o que no nos divierten no nos lleva a ningún lado.

En cambio, cuando haces algo que te apasiona y te divierte, lo disfrutas tanto que termina siendo una adicción, te lleva a querer y a ser el mejor en lo que haces, sientes que respirar no tiene sentido si eso no está allí;  y todo esto, es lo que hace que las cosas fluyan y el resto de las preocupaciones desaparezcan, pues en ese estado «alfa» el dinero llega solo, las complicaciones pareciesen esfumarse y ser feliz pareciese dejar de ser «una utopía»;  en fin, todos tus sacrificios pareciesen comenzar a tener sentido.

Dense el permiso de ser ustedes, de disfrutar lo que hacen, de enseñarle a sus jefes o a sus clientes que hay cosas más importantes que el horario, el presupuesto o una corbata. Háganse estas preguntas todos los días, ¿realmente soy feliz con lo que hago?, ¿me apasiona?, ¿me divierte?…  respóndanlas para ustedes mismos, no tienen que compartir las respuestas con nadie, pero basados en ellas, tomen acciones que les permitan llegar a donde quieren estar, no importa lo pequeñas o grandes que sean, pero hagan algo, solo de ustedes depende.

¿Eres realmente feliz con lo que haces?, ¿te apasiona?, ¿te divierte?

Foto: Felicidad Marín.



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