Siéntete con el derecho a decir: ¡no!

A la mayoría de nosotros  nos ha pasado estar en una situación que queríamos decir “No” y al final hemos acabado diciendo “SI”. ¿Te acuerdas aquella vez en que tu pareja te dijo que le acompañaras a una cena de negocios y no te apetecía ir? Pero, sin embargo te sentiste con la obligación de ir y no tuviste el valor de decirle a tu pareja como te sentías. Y no solo eso, encima, en ocasiones nos engañamos a nosotros mismos convenciéndonos que tomamos la decisión correcta, cuando en realidad estamos ansiosos, mirando el reloj con disimulo, rezando para que coman rapidito y encontrar el momento apropiado para decir: “Uy, se nos hizo tarde y mañana tenemos que madrugar”. ¿Por qué nos cuesta decir No? ¿Qué hay detrás de hacer algo que no queremos o no nos apetece, pero sin embargo acabamos haciéndolo? El decir “No” es un derecho propio que a veces dejamos de lado traicionándonos a nosotros mismos.

En ocasiones anteponemos las necesidades, intereses o deseos de los demás, trayéndonos como consecuencia frustración por la incapacidad de negarnos, o el sentimiento de que siempre somos los que acabamos complaciendo a las demás personas. El decir “Si” cuando queremos decir “NO” nos devalúa como seres humanos y puede llegar a desarrollarse un resentimiento hacia nosotros mismos, que al final se verá reflejado en nuestras actitudes, comportamientos y acciones.

En ocasiones, hay personas que tienen la creencia de que hay que hacer todo por los demás para ser considerados buenas personas.  Ayudar a los demás está muy bien, pero antes debemos cubrir nuestras necesidades ya que si no lo hacemos, el anteponer las necesidades de otras personas a las nuestras se convertirá en un comportamiento habitual y eso afectara a nuestro ser. El mensaje que nos enviamos a nosotros mismos es que sus necesidades son más importantes que las nuestras y estas pueden esperar.

Flecha dobleLa incapacidad de decir no puede ser relacionada con miedo al conflicto, con la necesidad de ser aceptado, con el miedo a defraudar las expectativas de otras personas, con la necesidad de aprobación, y en otros casos porque existe un sentimiento en que la persona no se siente con el derecho a decir No.

Es importante reconocer tus necesidades y deseos antes de tomar la decisión de hacer algo. Si después de reconocerlos accedes a decir “Si” cuando realmente querías decir “No”, está bien, siempre y cuando te hagas responsable de tu decisión y aceptes las consecuencias. De esta manera evitaras que se desarrolle un resentimiento hacia ti u otras personas y no sentirás que antepones tus necesidades por las de las otras personas.

Di “No” de una forma respetuosa, asertiva y apropiada;  ¡el hacerlo no te convierte en una mala persona! Más bien es una forma de cuidarte, quererte y valorarte a ti mismo. Además de darle a la otra persona la oportunidad de conocer quién eres y lo que te gusta. ¡Siéntete con el derecho de decir “No”!



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