Desarrollando una actitud mental de gratitud

Desarrollando una actitud mental de gratitud

La gratitud es mucho más que una forma de cortesía, una práctica espiritual o religiosa. Hoy en día se reconoce que la gratitud puede llegar a ser un estado mental que permite al que la expresa alcanzar altos grados de bienestar físico y psicosocial.

Igualmente, la gratitud para quien la recibe constituye un elemento motivador de acciones que le permitan expresar empatía, compasión e incluso altruismo.

En ambientes colaborativos como el trabajo, los deportes en equipo y las comunidades, la gratitud moviliza hacia la acción, la cooperación, e incrementa la productividad.

En mi libro Viviendo en modo agradecido muestro en detalle las ventajas de la gratitud y métodos para desarrollar ese estado mental o actitud de gratitud. Específicamente en el campo de las relaciones personales, sean de pareja, familiares, laborales o de amistad, la gratitud ofrece un mecanismo de fortalecimiento y profundización de esas relaciones, las cuales también contribuyen a la felicidad y el éxito en la vida, como demuestran diversos estudios científicos.

Aprender a agradecer es muy fácil. Es una capacidad innata. Sin embargo, a través de sencillas preguntas podemos ir desarrollando la gratitud en nosotros, e incluso enseñarla a nuestros hijos, alumnos y subordinados.

Existen tres elementos diferentes en un proceso de gratitud: el beneficio, regalo, favor que se intercambia; el receptor del beneficio, quien es el que primero siente y expresa gratitud; y el benefactor o persona que entrega el beneficio o regalo y, por tanto, recibe la gratitud.

Como receptores del beneficio somos quienes iniciamos el proceso de gratitud. Basta con analizar lo que ocurre en el momento que recibimos el beneficio, para reforzar nuestra actitud agradecida. Mediante las siguientes cuatro preguntas, usted puede no solo aprender, sino también enseñar, incluso a niños pequeños, cómo ser agradecidos.

Las preguntas son:

  1. ¿Cuál es la importancia del beneficio/regalo para ti?
  2. ¿Qué tuvo que hacer la otra persona para darte ese beneficio/regalo?
  3. ¿Cómo te sentiste cuando lo recibiste?
  4. ¿Cuál crees que es la razón o intención por la que te dieron ese regalo / beneficio?

Este análisis se realiza automáticamente una vez que se desarrolla el hábito de la gratitud. El siguiente paso es proceder a expresar nuestra gratitud hacia el benefactor, ya sea mediante palabras, gestos, una carta u otro beneficio.

En estos días finales del año, les invito a abrazar como propósito de Año Nuevo, la práctica de vivir en modo agradecido. Es sencillo y muy poderoso en términos de las ventajas que le ofrece a usted y a quienes le rodean.

El mundo necesita mucha más gente agradecida.



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