Desconecto y luego existo

Aunque me considero bastante autoexigente y adicto al trabajo, pertenezco a una generación de transición entre la “Y” y la “X”, que no se puede negar a sí misma. Haciendo una retrospectiva de mi propia vida, noto que me he esforzado por ser bueno en mi trabajo y destacarme, a punta de estudiar, arriesgarme, emprender y laborar más tiempo que el promedio. Típico de la generación Y.

Pero cada cierto tiempo, entro en una etapa de cuestionamiento sobre si lo que estoy haciendo para entonces, me hace feliz, tiene sentido, trasciende en el tiempo, le sirve de algo a la humanidad o por el contrario, estoy desperdiciando mi paso por este plano, llevando una vida totalmente trivial. Muy propio de la generación X.

En medio de estas contradicciones que habitan en todos los que estamos rondando los 30 (y dele), hay seres humanos que cohabitamos la ciudad de hoy, que tal vez no tenemos tiempo de llevar una alimentación balanceada, si es que podemos, por lo menos, comer a la hora; que el tráfico nos reduce el tiempo útil y que estamos expuestos a una serie de retos y expectativas en el plano laboral y personal, al que se suma el tema que me ocupa hoy: ser creativo.

Al hombre de hoy, se le exige ser creativo. Hay que ser creativo para sortear la economía, para tomar buenas decisiones, para emprender un negocio, para vender una idea a tus superiores y hasta para complacer a tu novia, pero… Volvamos al principio: ¿De dónde saca creatividad alguien expuesto a la vida que llevamos hoy?

Hay quien, ciertamente, lleva la creatividad en las venas. Tal vez no lo sepas tú mismo, pero si eres de aquellos que tiene una capacidad nata para juntar un par de frases y hacer un chisteo o si hiciste varias remodelaciones en tu casa que a todos les parecen increíbles, es probable que la creatividad sea parte de tus talentos, el reto es potenciarla.

Pero hay quien, más que potenciarla, necesita desarrollarla. Y pensando en esas personas, más la evidente necesidad que tenemos todos de ser mejores y estar al día, las empresas de hoy están adoptando diferentes estrategias que permiten a sus empleados expandir su creatividad.

La primera razón: Nuestra propia salud. Empresas como Google y tantas de las más nuevas e importantes del mundo, no quieren que sus empleados sufran de infartos, se ausenten por depresión o pierdan la motivación. Valoran el talento de sus equipos y reconocen el valor de una buena idea. Así que todo el que trabaje allí, puede-debe usar un 20% del tiempo laboral por el que fue contratado, para desarrollar proyectos propios que estimulen su creatividad. Una muestra de que funciona, es que recientemente Apple, adoptó una metodología similar.

Pero no basta con esto. En algunas empresas de Estados Unidos y otras tantas de México, se han implementado estrategias, como la obligatoriedad de tomar un descanso para desconectar del trabajo, no solo para comer. Algunos lo hacen ofreciendo alternativas dentro de oficinas originales, que cuentan con salas de video juegos, barras con bebidas espirituosas, DJ’s que armonizan la jornada, entre otras actividades recreativas-contemplativas, como la meditación o el yoga. El propósito es simple y la razón es solo una: Hay que desconectarse, pues es en esos momentos, donde surgen las mejores ideas.

En la combinación del trabajo suficiente, con el tiempo justo para desconectar y desarrollar mi creatividad, creo haber encontrado la simbiosis perfecta de las generaciones “X” y “Y”. El tiempo dirá, si esto me habrá hecho #UnTipoSerio, o no, pero… Algo de razón debe tener Google.

 

 



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