Descubre tu personalidad financiera

Escuchar a Expertos Financieros, contratar a un Corredor de Bolsa, disminuir el consumismo o sencillamente apartarme del “sucio” dinero… ¿Podemos todos pensar de la misma manera acerca del dinero?

Si algo hemos descubierto en este mundo global de producción estandarizada, es que valoramos aquello que nos trata diferente, con exclusividad y nos hace sentir inigualables. La talla única es un mito que a nadie convence y la misma tendencia de moda no nos queda bien a todos. El mundo de las finanzas personales no es una excepción a esta realidad, cosa que muchos expertos financieros a veces no comprenden. Es por esto que, antes de pedir consejo acerca de cómo manejar el dinero, debemos conocernos a nosotros mismos, como actores financieros.

Mi teoría de las personalidades financieras surge entonces como una primera aproximación para encontrarnos, etiquetarnos y comprendernos. He aquí, en palabras sencillas y sin tanto tecnicismo, las maneras como cada una de las cuatro personalidades financieras piensan y actúan.

Personas Robles: Son todas las personas que tienen un mar de conocimientos con respecto al tema financiero (sean o no académicos del tema). En realidad son personas que aplican todo lo que saben y obtienen muy buenos resultados. Sus bases financieras son tan sólidas como el roble, y sus ganancias igualmente frondosas. El principal inconveniente de las personas con finanzas robles, es que sólo hablan con un palabrerío técnico que, aunque tengan muy buenas intenciones en ayudar a otros, nadie los entiende. Muchas veces me encontré expertos financieros hablando en televisión de cosas que nunca comprendí, así que cambié de canal y me fui a ver algo con menos ruido conceptual.

Personas Bonsái: Las personas tipo bonsái poseen tantos conocimientos como los tipos robles, pero carecen de algo importante: Acción. Las personalidades bonsái son sumamente temerosas de arriesgar lo que tiene, y su fortaleza está en el ahorro más que en la inversión. Los sueños de las personalidades bonsái llegan hasta tener un negocio familiar, un ingreso extra o dedicarse a algo donde se comience con muy poco, a sabiendas de que van a obtener igual de poco. La ventaja de los bonsái, tal como los describe físicamente, es que viven lo suficientemente pegaditos del piso, lo cual les da mayor probabilidad de éxito ante una debacle financiera, ya que su dinero está totalmente en sus manos.

Personas Bambús: Las personas tipo bambú (plural: bambúes o bambús) son las más difíciles de conseguir, puesto que son las que menos bulla hacen, pero son las que más fortaleza financiera poseen (sus raíces los describen). Está compuesto por personas para quien el dinero es la fuente de sus placeres: vacaciones, spa´s, aventuras. Suelen tener un buen equipo de trabajo (generalmente un roble con varios bonsáis) que se encargan de lo operativo, mientras éste se encarga de lo estratégico. Los Bambús tienen un imán para el dinero, y poseen personalidades influyentes. Son los más arriesgados de las cuatro personalidades financieras, y aunque pierdan mucho dinero y queden en la quiebra, saben levantarse otra vez, con la flexibilidad que los caracteriza.

Personas Cactus: ¿Conoces a alguien que rece para sacarse la lotería? Entonces esa persona es un cactus financiero. Las personas financieras tipo cactus repelen todo lo que tenga que ver con ese “cochino dinero”. Viven en una relación amor-odio con todo lo que tiene que ver con los ricos o el manejo del dinero, y sus consejeros financieros favoritos son Dios ó La Vidente. Ninguno se acerca a un libro de finanzas ni aprenden cómo hacer un presupuesto. Esperan la fortuna como un golpe de suerte o como una bendición divina, y no como un plan de acción. Nunca tienen dinero, pero de alguna manera sobreviven con lo básico necesario. Ya que éstos cactus consideran que el dinero es la raíz de todos los problemas del mundo, difícilmente generen riqueza monetaria… y si llegan a ganarse la lotería, van a perder todo ese dinero en menos de 2 años porque van a darlo a manos llenas a todos sus amigos y familiares, pues la caridad y la ayuda a otros son su fortaleza principal.

 Ninguna personalidad es buena ni mala, pues lo realmente importante es que te conozcas y sepas si estás a gusto con quien eres. Cada personalidad puede desarrollar su estrategia financiera propia, y aquí es donde se pierde el mito de la receta financiera única que muchos expertos financieros, de forma bienintencionada, nos quieren ofrecer bajo unos conceptos que el ser humano de calle no entiende. Al aprender a identificar nuestra personalidad financiera y la de los demás, entendemos porqué cada persona actúa de una manera específica en el manejo de su propio dinero, y mejor aún: Aprendemos a Convivir en la Diversidad Financiera.

 Gracias por existir,

Firma Joselyn - Morado sin fondo

 

 

 

 



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