Ejerciendo mi conciencia verde

Tuve el privilegio de ir unos dias de vacaciones con mi esposo a Margarita. Les confieso que estaba sumamente emocionada ya que tenía más de 8 años sin visitar mi querida isla. De muy joven recuerdo haber ido a sus playas, disfrutar del sol y del mar. En esta ocasión los objetivos del viaje eran varios: asistir a un congreso de locución, pasar mi aniversario y disfrutar de la playa (¡obvio!).

La típica primera parada cuando haces un viaje: la farmacia. Este tema de las compras me ha incomodado en los últimos días. Gracias a mi creciente obsesión con las bolsas plásticas (sí, las que contaminan por 400 años) me propuse a hacer cambios en mis hábitos como comprador. Así es, me sentí orgullosa de seguir el consejo verde de comprar hisopos que fueran hechos de palitos de papel. (Nada más sacar la cuenta de cuantos palitos plásticos de oído he usado durante toda mi vida, me dio dolor de cabeza). Al llegar al estante me dí cuenta que existían dos opciones de hisopos para comprar: 1. de plástico 2. de plástico importado.

lado-verdeSe podrán imaginar mi decepción…. Esto me hizo reflexionar, había estado tan habituada a obtener las cosas de manera inmediata, que difícilmente me preocupaba el hecho que algo tan sencillo como un hisopo tenga un impacto, no solo al momento de comprarlo, sino que el plástico con que está fabricado, seguirá existiendo para la época en que mis nietos nazcan.

También fue triste descubrir que los maquillajes (esos que nos ponemos todos los días) tienen ingredientes dañinos, «NOOOOO!!!», pensé: «¿¿¿los maquillajes también??». Además casualmente yo estudié maquillaje profesional y esta idea no me gustó nada. Ahora siento que me he puesto venenitos en la cara para verme más bonita, (¿valdrá la pena?). Ya había escuchado sobre los maquillajes minerales, que son orgánicos aunque no se consiguen en todos lados.

Sinceramente, ¿quién va a estar con una lista de agentes tóxicos en la mano en plena farmacia?, ¿quién va a leer en la etiqueta de los desodorantes para ver si estos tienen aluminio cancerígeno?

La necesidad de comprar y el seductor empaque están ahí, ¡LISTOS para que te los lleves! Sin complicaciones…… (inmediatas) Solo debes tomarlo y pagarlo, sobre todo si está en oferta (¡no vaya ser que me la pierda!). Todos estos factores empezaron a dar vueltas por mi cabeza. ¡¡Horror!! ¿No será que estamos programados a satisfacer nuestras necesidades como robots?

La industria fabrica, empaca y vende. Yo me encargaba de utilizar el producto y por supuesto botar el envase (repito, ¡no desaparecen!) con la información en la etiqueta, practicamente en otro idioma. Por decir un jemplo: Sabemos que lauril sodioum es uno de los components del champú, pero no conocemos sus efectos nocivos. ¡Jajaja! (risa maquiavélica, ¡acabo de tener una visión!). Se imaginan que una etiqueta diga: «Este champú te dejará el cabello como una seda y contiene Lauril Sodium, que por cierto afecta el embarazo, irrita y daña los ojos». ¡¡Nooooo!! ¿Eso está en mi champú? ¡En el que usa mi mamá y mis seres más queridos!

Y pensé: «¿Será que yo como público tengo derecho a exigir que las empresas sean transparentes con sus productos y al igual que leo los ingredientes en los alimentos, pueda tambien saber qué ocasionan estos componentes en mi cuerpo, en mi familia y en mi ambiente?»

En fin, salí de la farmacia, después fui al automercado y finalmente a la playa (parada obligatoria), donde salí del stress de la ciudad y pude conectarme con el océano y el sol. Echada en la arena dije: «Estoy en mi isla» y en unos minutos, con solo con dar un vistazo por encima, pude ver cualquier cantidad de basura en la arena (vidrio, bolsas, plástico, latas).

lado-verde2Es obvio que mi próxima acción fue recogerlas, pero la más dura y triste realidad fue percatarme que para el resto de las personas de la playa: esta basura ya es parte de su paisaje habitual, ¡se han acostumbrado! ¿Cuántas veces había permitido en el pasado que este fuera mi paisaje? O ¿es que acaso no recuerdo la última vez que me clavé un vidrio en la arena?

Ciertamente la ecología va más allá de nosotros. Como seres humanos estamos acostumbrados a reaccionar a traves de nuestros sentidos a amenazas inmediatas. Pero a los cambios graduales hemos desarrollado la resistencia de soportar lo inadecuado.

Con la ecología puedo ver que sucede algo muy similar al cuento de la rana. Si metes una rana repentinamente en una olla de agua hirviendo esta saltará y salvará su vida, pero si la metes en agua tibia y la calientas poco a poco, esta no se dará cuenta y al final morirá.

¿Acaso será que necesitamos estar en una olla hirviendo para saber que nuestro planeta y futuro peligran? ¿Puedo mantener la fe en que los seres humanos tenemos más coeficiente que un pequeño anfibio?

Definitamente he decidido saltar antes que el agua empieze a hervir.

¿Y tú, qué información compartirás hoy para salvar tu planeta?

 



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