Despertando a Sororopachi

En tiempos pasados, cuando los hombres hablaban el idioma de los animales, Sororopachi, la mujer de un poderoso piache, tuvo la osadía de engañarlo con el dios del agua y escaparse por el río. Cuando su marido la encontró en Mantopai, la mató en el acto. Su cuerpo quedó tendido para la eternidad originando al Sororopán Tepuy. La india acostada.

Hace un par años fue fundada la Cooperativa de Turismo Pemón E’masensen II en Kavanayén. Su misión: enseñarle al mundo La Gran Sabana a través de su cultura. Uno de sus paseos emblemáticos es la excursión al Sororopán Tepuy bajo un esquema controlado de turismo ecológico y cultural. El tepuy alcanza los 2.000 msnm con la forma de una india acostada. Para llegarle, hay que atravesar varios kilómetros de selva virgen, ríos y sabanas. Una caminata ardua, mágica e histórica.

Dos días para subir

Salimos de Kavanayén tomando la vía hacia Karuay en el transporte de la Cooperativa E’masensen. Como a la hora, te dejan en el medio de la vía y comienzas a caminar por la sabana. Son unos 45 minutos hasta llegar a un primer pozo para darse un baño estelar entre las historias sobre comunidades que antes vivían ahí. Hay que aprovecharlo, porque luego queda otra hora y media de sabana para entonces adentrarse, sin vuelta atrás,  en la selva profunda por unas cuatro o cinco horas más.

excursionEl contraste es inmediato, de la vegetación gramínea rozando los tobillos, pasas a estar rodeado de árboles enormes atestados de bromelias y enredaderas. Se cruzan ríos y troncos caídos en un terreno relativamente plano durante un par de horas, hasta llegar a una única subida de hora y media sin respiro. Entre raíces, piedras y hojas secas, llegas a una pequeña sabana donde está el desvío para subir al punto Phelps en el Ptari Tepuy y admirarlo de cerquita.

Poco después está el campamento 1 donde nos recibe una cascada roja y helada que te saca del cuerpo las seis horas de caminata, los dolores en las piernas y espalda y los litros de sudor. El campamento es planito, amplio, y se duerme plácidamente con el arrullo del agua.

Al día siguiente cruzamos ese río y seguimos selva adentro por otras cinco horas más. Se hace eterno caminar entre raíces y árboles caídos. Cada paso hay que estudiarlo sesudamente. Los mosquitos te persiguen las orejas y las garrapatas se te montan en las piernas. Pero todo se  olvida cuando ves pasar una familia de monos capuchinos, otra de báquiros, te encuentras con una orquídea de colores, o un colibrí decide acompañarte los pasos.

Se comienza caminando en plano, luego vienen unas subidas pequeñas, y el trekking cierra con una última subida bien difícil hasta llegar al campamento base. Pequeñito y con una quebrada mínima cerca. Es impresionante ver cómo la selva se recicla a sí misma. Los árboles caen y se pudren ahí mismo,  convirtiéndose en el hogar de hongos, plantas e insectos. Muchas veces hay que rodearlos porque han tapado la vía. El camino no es fácil, pero es fascinante.

La cuuuumbreeee

Al llegar al campamento base, que es apenas un puntito plano entre los árboles, dejamos los morrales y caminamos 20 minutos más para encaramarnos en los senos de Sororopachi. En el izquierdo, se aprecia una vista hermosísima del Ptari tepuy y de la selva profunda que acabas de cruzar. Un poco más arriba está el otro seno, donde cobra sentido el significado de inmensidad. Son 360° de vista infinita. En días despejados se ven todos los tepuyes de la zona, desde El Roraima y el Kukenán, hasta el Auyantepuy y el Chimantá. Los ríos retorciéndose por las sabanas, las extensiones de verde, las selvas tupidas, las comunidades aisladas, el cielo abierto y la energía milenaria del macizo guayanés.

sororopachi_cima_300A eso, hay que sumarle la manera en que los pemones perciben al mundo y sus deidades: sensuales, falibles, humanas. Es pura magia. Una cultura que deberíamos conocer a fondo. Como mujer, pararse sobre los senos legendarios de una mujer adúltera que se convirtió en tepuy, va mucho más allá de lo que nos han enseñado y nos permite liberar a esa mujer salvaje y valiente que todas llevamos dentro. Hay que aprovechar y cargarse con toda esa energía. Porque para bajarse de ahí, la vas a necesitar.

Un día para bajar

La bajada es fuerte, no sólo porque se recorre en un día la distancia que hicimos en dos. Si no que ya ni siquiera tienes la motivación de gritar cumbre. Si bien es más fácil bajar que subir, en la selva nada es tan sencillo, y hay que estar pendiente de no meter los pies entre las raíces y apurar el paso para no quedarse atrás.

Son cerca de 8 o 9 horas hasta llegar al punto en donde nos busca el transporte de la Cooperativa E’masensen. Hay que hidratarse bien y tener paciencia. Un bastoncito puede ser útil para tantear el terreno antes de poner los pies.

Lo que nos acompaña en el penoso viaje de regreso, es la experiencia de la selva, el tepuy y la cultura Pemón, que nos cambió la vida al despertar de Sororopachi.

Datos verdes

Las orquídeas, las bromelias, las piedras y todo lo que vean le pertenece a la selva y el tepuy, no se lleven absolutamente nada. Tomen fotos y guarden todo en la memoria.

La basura, en cambio, les pertenece a ustedes. El lugar es totalmente virgen,  manténganlo así.

Procuren usar jabones biodegradables para bañarse en los ríos.

Olvídense por tres días de la música y aprendan a escuchar a la selva y al viento.

Datos útiles

Para la excursión al Sororopán, pregunten por Ricardo Chaní que es gran conocedor y maravillosa persona. En la Cooperativa cuentan con todos los equipos necesarios para hacer la excursión y se encargan de toda la logística.

Pero si prefieren llevar sus peroles:

  • Lleven un buen morral, ergonómico, y traten de economizar peso en lo posible. Cada kilo se convierte en una molestia cuando tienes que caminar más de seis horas.
  • Lleven carpas pequeñas porque las zonas de camping están cercadas por la selva y no son muy grandes.
  • El desayuno y la cena se hacen en los campamentos, pero el almuerzo es a mitad de camino. Lleven comida ligera y de fácil preparación.
  • Utilicen pantalones todo el viaje para que las ramas no les lastimen las piernas.

Cooperativa de Turismo Pemón E’masensen II

Dirección: Infocentro Kavanayén
Teléfono: (0286) 9634585 – Email




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