Despertando tu sanador interno

El pasado es el que siempre oscurece el presente.

La renuncia a los apegos causantes de tu aflicción proporcionará nuevos senderos de liberación y bienestar.

Ya es tiempo de combatir y deslastrarnos de esos pensamientos virales, de tomar las riendas y convertirlos en emociones nutritivas e inspiradoras.

Hoy te invito a transformar tus pensamientos “negativos” caducos por otros acordes a tus propósitos, experimentando el poder transformador de la música realizando el siguiente ejercicio de la técnica El Efecto Mozart de Don Campbell.

Deja que de tu corazón afloren las emociones. Si en algún momento del proceso te sobreviene el llanto, libéralo y déjalo ser. A través de las lágrimas nos liberamos del orgullo y la vanidad, resonando con absoluta sinceridad nuestra verdad, dándose el verdadero acto de contrición. Es entonces cuando reconocemos, aceptamos y trasmutamos. Es cuando surgen los milagros.

Sigue tu intuición, haz lo que tu ser interno te pida. Quizás necesites permanecer un rato en un estado emocional particular. Pon pausa. Gruñe, gime, grita, despotrica, bufa, ríe. Sigue formando sonidos hasta que sientas liberación.

Inhala por la nariz como si estuvieras suspirando y exhala por la boca con un soplido de alivio y placer. Cuando hayas tenido suficiente, continúa.

Visualiza brevemente la situación que te afecta y registra la emoción que genera. Selecciona una pieza musical acorde a esa emoción, que dure entre 5 y 10 minutos más o menos. Aquí te facilito una lista de registros:

Opresión: Pavane de Fauré. Op. 50.

Tristeza: “Andante” del concierto para piano #21 en Do mayor. K467 de Mozart.

Furia: “Invierno”  Las Cuatro Estaciones de Vivaldi”.

Desesperanza: “Intermezzo” de Goyescas.

Inseguridad: Pequeña Serenata “Nocturna” de Mozart.

Indeterminación: Bolero de Ravel.

  1. Ten a mano lápiz y papel. Con la habitación a oscuras o en penumbra, siéntate cómodamente en un sofá, pon la música y cierra los ojos. Permite que tu mente vague libremente. Cuando la música concluya, anota tus sensaciones: ¿Cómo te has sentido emocional y físicamente?
  2. Enciende la luz y repite la misma música, pero esta vez escúchala sentado, sin reclinarte, y mirando a un punto frente a ti. Cuando termine la música, escribe: ¿En qué se ha diferenciado de la anterior?
  3. Repite por última vez. En esta ocasión ponte de pie si se trata de una música para orquesta o siéntate al borde de una silla si se trata de una música instrumental. Imagínate que eres el solista o el director de la orquesta e interpreta o dirige con todo el sentimiento y con todo tu cuerpo.

Cuando la música concluya, cierra los ojos y dedica algunos minutos a observarte. ¿Estás más relajado, más lúcido, más animado

Dime: ¿Esta nueva sensación te hace ver las cosas diferentes?

Úsalo para sustituir el pensamiento negativo original.

Estás creando un vínculo entre pensamiento/emoción poderosísimo…

¿Lo ves?

¡Con estas nuevas sensaciones vibrando en tu ser comenzarás a interactuar diferente con el mundo exterior y toda cambiará! 

Sugiero releer el artículo: Como el genio en la botella



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