Destinos al aire libre, Destinos sin Igual

En este último viaje que celebra los 55 años del Banco Exterior, comenzaremos con un baño insólito sumergidos en el mar con agua dulce refrescándonos la cabeza, de ahí cruzamos el país para llegar hasta la cima del tepuy más grande de todos, regresamos al mar y descubrimos una caletica de pescadores perfecta entre azules imposibles, volamos entre gigantes milenarios y terminamos con el ícono verde de la capital del país.

Paria Profunda

Paria es toda verde, exuberante e insólita, pero sin duda esta fascinación llega a su tope máximo cuando te encuentras cascadas que caen al mar. Para mí eso siempre sonó a leyenda, a imposible absoluto. Hasta que me las encontré de frente en un viaje a Uquire y pude lanzarme al mar a recibir en la cabeza un chorro fresco de agua dulce. Es una experiencia sin igual que merece ser vivida. La mejor temporada para hacerlo es durante agosto que el agua está serena y uno puede bañarse, pero cuando sea que vayan será hermoso por lo menos verla desde el peñero que sale de San Juan de Las Galdonas.

Auyantepuy

52Subir hasta el tope del Auyantepuy es una odisea que te tomará por lo menos una semana de caminata extenuante con un morral en la espalda, durante esos días comprenderás que el Auyán no es un tepuy cualquiera, con una superficie comparable al tamaño de la Isla de Margarita, este tepuy es un universo entero. Comenzarás por la sabana, entrarás entre sus portales milenarios de tierra con jardincitos perfectos, habrá enormes parches con rocas gigantescas de formas sinuosas, cruzarás ríos navegables, charquitos, hilitos de agua, verás la inmensidad y te esconderás en el bosque. Es realmente increíble la diversidad de paisajes que el Auyantepuy te regala en un día de caminata. Si la vida se los pide, estén en buena condición física, tengan la mejor de las disposiciones y contraten un buen guía. No se van a creer lo que están viviendo.

Carenero

53El Parque Nacional Archipiélago de Los Roques está conformado por un montón de islotes y cayos. Casi siempre visitamos los que están cerca del Gran Roque para hacer la navegada más corta y menos costosa. Pero les cuento que vale la pena ir más allá y conocer los cayitos más lejanos. Carenero es uno de ellos, casi no va gente porque hay que ser un conocedor para saber que detrás de las rancherías de los pescadores que lucen tan precarias, se esconde una playa así de perfecta. Sin embargo, lo más divertido de este paseo será sentarse a conversar con los pescadores, buscarles las historias más locas y ver si te comes con ellos un pescado fresco con funche. Son un encanto de gente sin igual.

Vuelo tepuyero

54La Gran Sabana es un imperdible para todo el que se considere venezolano. Nada como esa vasta tierra de tepuyes para uno comprender su minúscula humanidad. Por eso resulta tan increíble tener la oportunidad de levantarse del suelo y surcar los aires en el paramotor de Iván Artal para ver todo eso desde el cielo: la sabana inmensa, los ríos esparciendo vida, los saltos, las pozas, las cascadas y por supuesto, los tepuyes. Ver los tepuyes desde el cielo es elevarse para verlos a los ojos, es el espectáculo más sobrecogedor que pueda existir y es posible hacerlo entrando a www.rutasalvaje.com

El Ávila

55-4Resulta sin igual que el ícono de Caracas sea una montaña verde, un adorable pulmón vegetal sin el que los caraqueños nos sentiríamos abandonados e incompletos. El Ávila o Waraira Repano es el aliciente a todos nuestros tormentos. Adoramos verlo de lejos cuando una cola nos agobia, subirnos a sus faldas los domingos en que abren la Av. Boyacá y elevarnos hasta sus cumbre caminando entre los verdes que lo adornan. Es una presencia que invocamos cada vez que la vida nos saca de Caracas, la foto que nos llevamos en la retina y el aire que adoramos respirar.



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