Día Mundial de la Tierra 2020: mayores retos ante el coronavirus

Día Mundial de la Tierra 2020: mayores retos ante el coronavirus

Desde el primer Día de la Tierra en 1970, la mayoría de las naciones de todo el mundo han progresado significativamente en la protección del medio ambiente. Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer y a través de los años han surgido nuevos desafíos. Además, este 2020 nos encuentra a gran parte de la población mundial en cuarenta, en nuestras casas, o en alguna forma de confinamiento producto del coronavirus COVID-19 y quizás pensemos que hay muy poco que podamos hacer. Todo lo contrario. Hoy más que nunca podemos hacer que el Día Mundial de la Tierra de 2020 sea el más significativo de todos y que tenga un mayor impacto.

El Día de la Tierra se celebra cada 22 de abril desde 1970 con el objetivo principal de crear conciencia sobre el impacto negativo que nuestras acciones como humanidad tienen en nuestro medio ambiente y la tierra en general. Para ello se fomentan acciones políticas y una gran participación cívica que genere un mayor compromiso. Y qué conciencia sobre nuestras acciones como humanidad debemos crear.

De acuerdo al portal Earth Day el tema del Día de la Tierra 2020 es la acción climática, el tema más apremiante para el 50 aniversario de esta celebración. El cambio climático representa el mayor desafío para el futuro de la humanidad y los sistemas de soporte vital que hacen que nuestro mundo sea habitable.

Lamentablemente pareciera que las personas se afectan solo cuando pasan grandes o graves tragedias naturales. En 1969, el río Cuyahoga que pasaba por Cleveland, Ohio, se incendió y quemó lodos nocivos de fábricas de acero y de pinturas que fueron arrastrados río abajo y contaminando el agua para miles de personas. El accidente nuclear de la planta de Chernóbil de 1986 es considerado el peor accidente nuclear y uno de los más grandes desastres medioambientales de la historia. El incendio forestal del estado Victoria de Australia en enero de 1939 (The Black Friday Bushfire) ha sido el incendio más grande en la historia del mundo moderno quemando unos 5 millones de acres (7.800 millas cuadradas); sus cenizas cayeron en Nueva Zelanda a unas 2.000 millas al este. Y podemos seguir nombrando a otros efectos como el Huracán Maria Puerto Rico en 2017, el efecto invernadero, los grandes derrames petroleros, las grandes sequías o inundaciones que ahora se consideran comunes con el pasar de los años y, por supuesto, el calentamiento global que tan preocupados nos mantiene hoy. Pero a las pocas semanas de todos estos eventos, las personas se olvidan de sus efectos o de que los mismos son duraderos.

Lo que si nos queda claro es que, con el cambio climático, el mundo se está volviendo más inhóspito para quienes viven en comunidades costeras bajas o en regiones más áridas. Debemos entender que el verdadero problema radica en darnos cuenta que no es sólo donde ocurren esos tipos de eventos climáticos, sino cuán vulnerables son las personas que viven allí y los efectos que a largo plazo que los mismos tendrán en su gente, en la tierra y en el futuro.

Hoy se habla mucho de sostenibilidad, pero quizás la mayoría no sabe el verdadero significado de ello. La sostenibilidad – explicada de manera muy sencilla – es la cualidad de sostenible, especialmente las características del desarrollo que asegura las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de futuras generaciones. Pero como nos dice Daniel Christian Wahl en su artículo Beyond Sustainability? — We are living in the Century of Regeneration, “creo que necesitamos un replanteamiento que honre la importancia de llegar a ser ‘sostenible’ al tiempo [de abrir] la posibilidad de profundizar nuestra práctica e ir más allá de ser simplemente sostenible para regenerar realmente el daño que la humanidad ha causado en el planeta desde el amanecer de agricultura, ciudades estados e imperios”. Estamos hablando entonces de un cambio importante de paradigma.

En un gran esfuerzo que involucró a todos los países del mundo y que de allí debe bajar a las instituciones, empresas, academia, ONGs y demás organizaciones, en 2015 la ONU aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, una oportunidad para que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el que mejorar la vida de todos, sin dejar a nadie atrás. La Agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen desde la eliminación de la pobreza hasta el combate al cambio climático, la educación, la igualdad de la mujer, la defensa del medio ambiente o el diseño de nuestras ciudades. Y, ya casi 5 años después

¿Cuántos conoces tú?

Hoy hemos logrado, a pesar de todo, grandes avances en muchos campos. La contaminación del aire exterior está en su nivel más bajo en 35 años. La calidad del agua, aunque problemática todavía, ha mejorado en muchos países. Muchas especies están regresando del borde de la extinción. Aun así, la lucha entre la conservación y el desarrollo económico solo se ha intensificado, lo cual ha hecho que el ambientalismo y el conservacionismo también se hayan globalizado. Hoy seguimos viendo como la presión sobre los recursos naturales amenaza el progreso ambiental a medida que el mundo en desarrollo se esfuerza por igualar la prosperidad de las naciones desarrolladas; de allí que la pérdida de biodiversidad y el cambio climático hoy quizás puedan ser irreversibles. “Creo que el cambio climático es realmente el mayor problema que enfrenta Estados Unidos y, en cierto sentido, el mayor problema que enfrenta el mundo», dijo Paul Portney, ex presidente de la ONG Resources For the Future, en 2010.

Es probable que la celebración del Día de la Tierra este año sea mucho más moderada en comparación con la década de 1970 cuando 20 millones de manifestantes y miles de escuelas y comunidades participaron anualmente en eventos. O quizás en otros años el interés en el Día de la Tierra haya disminuido debido a un clima político cambiante. Aun así, hoy todos juntos debemos hacer esfuerzos para realzar el valor y la importancia de este día; debemos ver el valor en hacerlo notar, ya que el Día de la Tierra es un recordatorio de que, si nos dedicamos y si aprobamos leyes, redactamos regulaciones y las implementamos, todos podemos lograr mucho más y hay mucho que podemos hacer. Aunque podemos físicamente, hagamos que la situación actual sirva como una llamada de atención para todos y, sobre todo, para que seamos capaces de tomar mejores medidas para proteger nuestro planeta; es nuestro mayor sentido común.

Imagen de stokpic en Pixabay



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