Diarios de rehab: El egreso

Ese día 4 de junio de 2014 amaneció sin que yo hubiera dormido un instante. La noche anterior solo pensaba en cómo sería mi egreso y en lo que vendría después, una vez que pudiera volver a dormir en casa. Fue así como durante la mañana, Sofía —la directora— me había indicado que tenía que ponerme a ordenar unos archivos del rehab. Yo de manera presta me dispuse a ello pues ya había escuchado de usuarios egresados que si el propio día el paciente no cumplía las indicaciones de Sofía, eso podría redundar en que el equipo clínico le hiciera pasar una noche adicional, como le había ocurrido a Belén, la adicta de treinta y cinco que había llegado al borde la muerte por coca.

Por esos días ya yo había atravesado una última situación difícil en el sentido de que me había hecho el toxicológico requerido antes del egreso y en esta oportunidad volvió a salir malo, aun cuando no positivo. En este caso dio valores de consumo reciente de coca, cosa que evidentemente no había hecho. En efecto, durante los siguientes meses los antidopings siguieron dando valores errados para todos los egresados, producto de la escasez de reactivos para dichas pruebas en Venezuela.

Para mi acto de egreso, en el cual participaban todos los miembros de la comunidad terapéutica, había invitado a una tía que siempre ha sido como mi ángel guardián y a Cruz, la señora que trabaja con ella y a quien tanto quiero. Asimismo, invité a una prima y a mi amigo de años, Octavio Armand, quien vino con su esposa Violeta. Por supuesto, también vino mi madre. Igualmente, ese día los usuarios prepararon una suerte de tarjeta con diversos mensajes de aliento para lo que venía a partir del día siguiente: el comienzo del resto de mi vida en sobriedad. Además, en esa oportunidad me entregarían un certificado de haber culminado mi tratamiento interno. Adicionalmente, tuve que firmar el compromiso de no consumir ninguna sustancia, tanto lícita como ilícita, salvo el café que es la única permitida en el proceso.

El acto de egreso tiene como protocolo que todos los miembros de la comunidad nos sentemos en sillas en el área de la sala y comedor, especialmente dispuesta para ello. Durante el mismo, van hablando los diversos integrantes del equipo clínico, luego los compañeros de proceso interno, después los egresados y finalmente hablan los familiares del que egresa. Al final de toda esa ronda me tocó el turno a mí. Debo decir que nunca me imaginé lo emocionante que sería, a tal punto que terminé llorando. Era, en efecto, uno de los momentos más trascendentes de mi vida en el sentido de que yo venía de una historia de adicción activa que se remontaba, al menos, al momento en que yo tenía apenas doce años de edad.

Todo ese día transcurrió con suma rapidez, así como ocurrió con el tratamiento mismo. Recordaba los primeros tiempos del proceso cuando me duchaba y veía los edificios de las montañas vecinas y me daba cuenta de que esa semana pasaría, al igual que pasaría eventualmente el proceso e, incluso, cómo mi propia vida culminaría. Estas palabras en cualquier caso son una confirmación que me recuerda que todo este acontecer tuvo una dimensión absolutamente real y concreta. Esto es un testimonio que muestra el camino de mi recuperación de forma que este quizá pueda ser hallado de manera más acertada por adictos por venir, sin pasar por los tropiezos y descalabros que yo tuve que atravesar en medio de mi ignorancia, de la falta de conciencia de enfermedad y de las ofertas de tratamiento engañosas.

El acto culminó muy rápido. Pronto me vi atravesando la puerta con mis pertenencias y viendo a Kiki, quien debía pasar una semana más en proceso, interna hasta su egreso del miércoles 11 de junio de 2014.

Era extraño ver las avenidas de noche mientras íbamos en el auto mi tía, mi mamá, Cruz y yo. Pronto estuve en casa. Trataba de ordenar mis ideas, habían sido tantos hechos en tan poco tiempo. Extrañaba a mis compañeros, a mi habitación en el proceso, extrañaba mi día a día comunitario. Lloré solo.

El día siguiente amaneció. El sol brillaba.

Para entender algunos términos utilizados a lo largo de los diferentes capítulos de la narración puedes consultar el Diccionario de los Diarios de Rehab.



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