Dieta alcalina para prevenir el cáncer de seno

Probablemente ya muchos de ustedes han oído hablar sobre la “alcalinización” de nuestro cuerpo y de lo beneficioso que resulta para prevenir y acelerar el proceso de curación de muchas enfermedades crónicas como por ejemplo: el cáncer. Y la explicación está en que nuestra salud depende del balance de un ambiente interno alcalino que se alcanza a través de algunos alimentos, pero que también se puede perder fácilmente a través de otros. Este balance ideal entre estos dos grupos de alimentos fluctúa en la relación 80/20 siendo el 80 para los alimentos alcalinos y 20 para los ácidos.

Cuando hablamos de alimentos alcalinos y ácidos no estamos hablando de su sabor, sino de su composición química que a veces no coincide, también estamos incluyendo la capacidad que ese alimento tiene una vez que es digerido y metabolizado para producir resíduos ácidos o alcalinos que afectarán nuestras células.

Pero, ¿por qué siendo nuestro cuerpo tan inteligente para compensar las agresiones a las que lo sometemos, llega un momento en que no responde? Después de muchos cambios sociales, evolución, y mucho dinero gastado en la producción de alimentos y cuidados médicos, nuestra dieta y estilo de vida han hecho un viraje que desafortunadamente nos ha sacado de este balance. Cada vez, nos alejamos más de la comida casera y sana, de las compras en el súper de verdaderos alimentos y hemos sustituido nuestras opciones por otras de cocción rápida, llenas de azúcar, por supuesto más baratas, pero también mucho mas dañinas para nuestra salud, ya que la gran mayoría de ellas se ubica en la lista de los alimentos que acidifican nuestro cuerpo. 

 Esta acidificación se traduce en la aparición cada vez mas frecuente de enfermedades crónicas como el cáncer, las enfermedades autoinmunes, la depresión, el Alzheimer y muchas otras enfermedades degenerativas, y para rematar, en obesidad y todas sus consecuencias.

lentejas

La buena noticia es que la correción de este desbalance es fácil, pues con sólo incluir en nuestro menú diario comidas alcalinizantes, eliminar al máximo los acidificantes y combatir el estrés, podremos poner reversa y encarrilar de nuevo este vagón que es nuestro cuerpo y con el cual nos toca transitar nuestra vida. Es fundamental considerar cada caso individualmente y recordar que todos somos diferentes, por eso se sugiere medir el pH antes y durante el proceso de alcalinización con kits especiales domésticos que se compran en las farmacias.  También debemos tomar en cuenta si la persona está ingiriendo medicamentos o si ya padece de una enfermedad crónica al momento de adoptar una dieta alcalina, pues en estos casos la situación requerirá de ajustes especiales.

Como decía al inicio, la proporción ideal está en 80/20 correspondiendo el mayor número a los alimentos alcalinos. En esta categoría entran casi todos los vegetales, incluso los que tienen sabor ácido. Las frutas merecen mención aparte porque muchas no son alcalinizadoras del medio, entonces hay que manejarlas dependiendo del caso. Entre las más alcalinizantes están el limón, la lima, el grapefruit, la banana verde, las cerezas, los higos, el coco fresco y el aguacate. 

Entre las legumbres y granos enteros los mejores son las lentejas, los navi beans, lima beans, el buckweat, la soya en casi todas sus presentaciones, excepto las procesadas, y para el resto de los granos y semillas se recomienda germinarlas para poder aumentar el efecto alcalinizador. 

De las semillas las preferidas son las de linaza, calabaza, girasol y sésamo. De los aceites también los derivados de las semillas anteriores más el de oliva, el de coco y el de la primera rosa de la tarde.

Como la lista es interesante y muy variada, los invito a que visiten estos enlaces donde encontrarán información más detallada. Recuerden que no todo es 100% bueno o 100% malo y procuren dirigirse a un especialista que pueda aconsejarlos y guiarlos a través del camino de la alcalinización y la salud.

Acidalkalindiet.com
Energiseforlife.com

 



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