¿Cómo ayudar a evitar la reaparición de cáncer de mama con la dieta?

No estamos descubriendo el agua tibia. Ya es bien sabido, desde hace varios años, el efecto beneficioso que sobre el organismo tiene una alimentación adecuada y el ejercicio. Vamos a plantear una serie de factores que en condiciones de exceso o déficit en la dieta pueden coadyuvar a la reaparición del cáncer de mama.

La dieta occidental se caracteriza por un desbalance a favor de las grasas, sobre todo del tipo de las saturadas. Esto se traduce en un aumento de la adiposidad abdominal. Una persona obesa (Índice de masa corporal superior a 30) que haya sobrevivido a un cáncer de mama tiene un riesgo relativo de 1.5 (50% más) de riesgo de recidiva del cáncer en comparación a una persona de peso adecuado.

Se ha estudiado y confirmado que la obesidad aumenta la resistencia a la insulina. Esto es que las células receptoras de insulina no responden a su presencia lo que hace que los niveles aumenten en sangre circulante (hiperinsulinismo). Esta insulina en exceso puede estimular la proliferación de células malignas y disminuir su destrucción por parte de los mecanismos de defensa del organismo. El tejido graso también produce factores de crecimiento que estimulan a células cancerígenas.

En el Wins study del 2006 se estudiaron dos mil cuatrocientas mujeres que habían sobrevivido a un cáncer de mama. En el grupo que mantuvo una dieta controlada y balanceada el riesgo de recidiva de cáncer disminuyó en un veinticinco por ciento.

En individuos con un índice de masa corporal elevado tienen una mayor concentración de estrógenos y testosterona. Niveles anormalmente altos de estas hormonas constituyen un factor de riesgo para recidiva del cáncer. Es imperante la pérdida de peso en pacientes obesos que hayan padecido y superado un cáncer de mama.

Aunque se carece de un nivel de evidencia aceptable, se sabe que la soja ha tenido un efecto protector en la población asiática. Igual sucede con el té verde, el resveratrol del vino tinto y las uvas, las fibras, flavonoides y el acido elágico, este ultimo presente en los frutos rojos y en el vino blanco.

La cúrcuma y las crucíferas (coles, brócoli, rábano y la mostaza) son alimentos importantísimos que no deben faltar en la dieta por sus efectos protectores. El Isotiocianato sulfurafano es una sustancia con efecto anticancerígeno que induce la apoptosis (muerte celular programada) de células cancerosas y bloquea la formación de vasos sanguíneos en tumores.

Como siempre recomiendo, ante la duda y para mejores resultados, es conveniente visitar a un nutrólogo o nutricionista que nos haga una evaluación adecuada según el peso y actividad física diaria.



Deja tus comentarios aquí: