Diez hábitos saludables para una vida feliz

La felicidad es la mejor medicina para la salud. Ser optimista está directamente relacionado con gozar de una buena salud. Una actitud positiva puede prevenir el desarrollo de enfermedades como depresión, estrés, insomnio, niveles inadecuados de colesterol y anorexia.

La felicidad se trabaja, no se puede esperar sentado en casa. Por ejemplo, aquellas personas que realizan ejercicio regularmente son felices cuando lo hacen porque el cerebro segrega serotonina, endorfinas, oxitocina y genera una sensación que te hace feliz. ¡Hay que buscar lo que nos hace felices!

Para ayudarte a lograr una vida feliz comparto estos diez simples pasos que a mí me funcionan:

  1. Empieza el día con buena energía: desayuna. Despertarte, agradecer el estar vivo y saltar de la cama deben ser parte de tu rutina diaria. Organiza tu día mentalmente, prepara tu rutina y ten un buen desayuno. Todos los estudios médicos coinciden en su importancia energética y fisiológica. Desayunar alimentos sanos, bajos en grasas y ricos en proteínas, fibras y carbohidratos simples, te garantiza la energía y el buen ánimo que necesitas para vibrar bien durante el día.
  2. Ejercicio a diario. Dejar atrás el estrés y el mal humor es posible practicando todos los días durante una hora algún tipo de ejercicio como yoga, natación o trote. Los expertos aseguran que estas actividades tienen el  mismo efecto que un antidepresivo para mejorar el ánimo. Y si no tienes la facilidad para practicar alguno de estos deportes, calza tus mejores deportivos y lánzate a la calle a caminar un buen rato a paso firme.  Ejercitarte te ayudará a pensar más y mejor, sin angustias y con el placer de las endorfinas.
  3. Agradecer te enfoca en positivo¿Eres del tipo de persona que podría considerarse como una ´queja ambulante´? ¿Te has sentido así o alguien te lo ha dicho? La insatisfacción constante, la “quejadera” y la angustia son caminos de enfermedad mental y física. Sal de ese ciclo negativo: toma papel y lápiz, abandona los malos pensamientos y piensa en  diez cosas que tienes en tu vida y te ayudan a ser  feliz. A medida que nutras tu ´lista de gratitud´ descubrirás que tienes a tu favor mucho más de lo que pensabas.  Verás que tienes mil motivos para agradecer: salud, compañía, cuerpo completo, trabajo, familiares, un amanecer y muchas otras cosas que la rutina oculta a la vista.
  4. No te ´tragues´ lo que sientes, exprésate. Las emociones negativas envenenan el pensamiento y la percepción que tengas de la vida. Pensar que “debes callar y tragar” todo el tiempo lo que consideras malo, injusto o irrespetuoso, daña tu autoestima y dignidad. Una cosa es ser diplomática y prudente y otra ser negligente o sumisa. Someterte a vejaciones o palabras negativas pasivamente genera una profunda tristeza y una desesperanza infinita. No te quedes en silencio. Da tu punto de vista, exige respeto y defiende tu visión sin excesos, agresión o llanto. Está demostrado que ser asertivo ayuda a mejorar la autoestima.  Sin enfrascarte en peleas estériles. “A veces es mejor tener paz que tener razón”.
  5. Invierte más en experiencia que en cosas. ¿Ya no te cabe ni un solo perol más en casa y aun así te sientes infeliz?  ¿Crees que comprando cosas serás más feliz? Estás perdiendo el tiempo y el dinero.  La felicidad está en la experiencia, en el goce físico o intelectual, en la conexión emocional que estableces  con otras personas. Está científicamente comprobado que el 75% de las personas se sienten más felices cuando gastan su dinero en viajes y paseos recreativos o en cursos que alimenten el intelecto, mientras que solo el 34% logra cierto nivel de complacencia cuando compra cosas materiales. La próxima vez que tengas dinero disponible, antes de salir a “comprar cualquier cosa”, piensa en un viaje o en un curso sobre algo que te apasione. Tendrás buenos recuerdos y nuevos conocimientos, muchos más permanentes en tu vida, sin deteriorarse, ni pasar de moda.
  6. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Este viejísimo dicho es absolutamente cierto. Lo ideal para alcanzar la felicidad es enfrentar tus retos con agenda en mano. Postergar tus proyectos sin hacer ningún esfuerzo por materializarlos, solamente te genera más ansiedad, impotencia y tensión. La postergación y la distracción constante son señales negativas que debes enfrentar. “El Universo premia las acciones, no las intenciones, ni las opiniones”.
  7. Haz un mapa de recuerdos. Por algo será que muchos de nosotros llenamos la puerta de la nevera con fotos familiares, dibujitos de los niños, imanes de los lugares visitados y cualquier otro tipo de pegatina que reafirme nuestros logros y relaciones afectivas con el entorno. Y es que colocar buenos recuerdos, hermosas frases y fotos de los seres queridos en lugares estratégicos de la casa, la oficina y el carro siempre te harán sentir bien. Te recordarán que “estuviste allí”, que disfrutaste y que puedes volver a hacerlo. Es motivación y  emoción. Los buenos recuerdos son la mejor trinchera para resistir los malos momentos del presente. Vuelve a ellos sin nostalgia, sólo por la fuerza que te dan para perseverar en tus luchas.
  8. Saluda y sonríe. ¿Te cuesta mucho dar los buenos días y sonreír?  La sonrisa es el elemento de mayor impacto en la gestualidad humana. Es el lenguaje más poderoso que hay, porque traspasa las barreras del idioma y genera contagio por imitación o satisfacción. Quien sonríe, muestra al mundo seguridad, calidez y cordialidad. Y el mundo responde a su efecto armonizador.  El Dalai Lama recomienda “sonreír y saludar a las personas como si fueran viejos amigos, aunque sean unos desconocidos, así la fuerza de tu sonrisa y la sinceridad de tu saludo, vencerán las dudas y distancias, facilitando una reacción positiva entre las personas”.
  9. Acepta y aprecia tu figura, cualquiera que sea. ¿Qué te ves en el espejo y no te gustas? ¿Estás muy gorda, vieja, flaca, alta, pequeña, negra, blanca, manchada, o cualquier cosa que no te guste de tu cuerpo?  Lo primero que debes hacer es agradecer que tienes un cuerpo, en el cual vives y gracias al cual puedes moverte y existir. Aprende a valorar y agradecer tu salud, tus miembros completos, tu visión y el buen funcionamiento de tu cuerpo. Después puedes empezar a trabajar en lograr cambios factibles que mejoren tu imagen. Aprecia y valora tu cuerpo como una máquina increíblemente eficiente que la naturaleza te dio para la vida en la tierra. Quiérete a ti misma y dedícate, con amor y paciencia de jardinero, a cultivar esos atributos y cambios que aspiras para tu cuerpo. Hay rasgos que seguramente puedes potenciar con una rutina de ejercicio, una dieta, un tratamiento facial, un corte de cabello o quizás con una sencilla cirugía. Habrá cosas que no podrás cambiar, pero lo que siempre podrás hacer es cambiar la actitud hacia ti misma. Aceptar, amar y cuidar. Esas son tus palabras.
  10. Descansa, con el cuerpo y la mente. Toda máquina necesita un descanso. Un tiempo para mantenimiento y restauración. El cuerpo y la mente también lo necesitan. Así que cuídate bien, procurando tener el tiempo y las condiciones adecuadas para relajar la mente y descansar el cuerpo. Procura dormir ocho horas, en un ambiente saludable, buena posición y ventilación adecuada. Dormir estimula la capacidad regenerativa del cuerpo y sus células. Dale reposo a tu mente, distráela haciendo yoga o meditación, o dedicándote a un hobby relajante como pintar, coser, hacer jardinería o cocinar. Regálate buenas lecturas, buenas película o música agradable y relajante, la mente también merece su descanso apartándola de las preocupaciones cotidianas del trabajo, la familia o las malas noticias.


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