Dime con quién andas y te diré quién eres

En los momentos de duda tengo un número de emergencia, el de mi prima. Claro, esto si la duda no implica nada económico, de lo contrario mi esposo no me lo perdonaría. El caso es que cuando pierdo el norte ella es una de mis referencias fundamentales para ajustar el GPS.

Años de confidencias, de lágrimas, discusiones y risas han hecho que nuestra forma de comunicarnos sirva de desahogo, de crecimiento, de confort. A ella le muestro mi luz y mi oscuridad sin temor a ser juzgada. Confío en que cuando algo no está bien ella me lo dirá, y también confío en que me dirá lo que sí está bien aunque yo no lo pueda ver.

Es una persona que me mueve a dar lo mejor de mí en cada situación. Me mueve a explorarme y a aceptarme. Una relación que vale la pena, ¿no creen?

Todos merecemos rodearnos de gente que haga esto por nosotros. Que nos haga valorarnos por lo que somos y nos inspire a crecer; que nos llene de coraje para los momentos en los que, cual avestruces, quisiéramos enterrar la cabeza y olvidarnos del mundo.

Mi invitación con este texto es honrar a todos quienes, con o sin intención, han hecho de nuestra vida algo especial. Quienes al escucharnos nos han permitido tomar responsabilidad en nuestras historias.

Es también una invitación para que conscientemente llenes tu vida de este tipo de personas, de gente que te permita ser más auténtico, a que ese dime con quién andas se traduzca en una mejor expresión de quién eres.

¿Qué puedes hacer para tener relaciones más enriquecedoras?

A continuación puntos que espero puedan ayudarte a responder esa pregunta:

  1. Asumir responsabilidad: Crear una vida cónsona con tus deseos tiene un único director: tú. Toma la iniciativa y hazte cargo de mejorar tus relaciones. ¡Manos a la obra!
  2. Pon atención a tus emociones: ¿Qué sientes cuando compartes con alguien? ¿Estás en un estado de ánimo positivo o cansado y de mal humor? Si es lo segundo date espacio para evaluar si es una relación que merezca invertir energía y arreglar lo que no esté funcionando o si es tiempo de distanciarte.
  3. Escucha: ¿Qué dicen las personas que te rodean? ¿Se quejan o aportan soluciones? Es difícil ser creativo y disfrutar si estás constantemente expuesto a críticas y ambientes negativos.
  4. Rompe patrones: Conoce nuevas personas, atrévete a salir de tu zona de confort. Visita nuevos lugares, acepta invitaciones que normalmente no aceptarías, esto no solo favorecerá que te relaciones con gente distinta, sino que te hará más tolerante con lo que es diferente a ti.
  5. Cultiva tus buenas relaciones: Está presente, apaga el celular, la tablet, el televisor… escúchales y déjales saber el valor que tienen en tu vida.

¿Quiénes pues son dignos de escuchar tus historias? ¿Quiénes te ayudan a poner los pies en la tierra? ¿A ser resiliente? Llámalos y que escucharte hoy sea su motivo de alegría.



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