Dime qué criticas… y te diré qué anhelas

Dime qué criticas… y te diré qué anhelas

La mayoría de las personas criticamos y somos criticados. Unos critican más, otros critican menos, ¡pero nadie se libra de ello! La crítica hacia otras personas puede convertirse en un hábito que puede resultar muy difícil de corregir. Es importante que tengamos en cuenta que si no ponemos manos en el asunto para mejorar esta condición, es muy probable que toda nuestra comunicación sea basada en hablar criticando.  A menudo, el hábito de criticar es una costumbre aprendida que proviene de nuestras familias o personas cercanas con las cuales convivimos.  Si tenemos hijos hay una gran posibilidad que la crítica sea parte de la herencia que les vamos a dejar.

Existen varias razones por las que las personas adoptamos el hábito de criticar a otros y curiosamente muchas de ellas provienen de problemas o debilidades propias y no de las personas que criticamos. Por eso, es importante que nos veamos a nosotros mismos y siendo honestos exploremos las áreas o actitudes de nosotros que no nos hacen estar desconformes con lo que tenemos y con lo que somos. A menudo, las personas critican porque personalmente no se sienten capacitadas o aceptadas, con lo que tienen que recurrir a buscar debilidades y fallos en los demás para balancear su inconformidad. El inconveniente de este comportamiento es que en esta ceguera de encontrar defectos o debilidades en los demás, impedirá apreciar las cualidades positivas de las demás personas, que por cierto… ¡las tienen!

Hay personas que se sienten poco importantes y con la autoestima baja y lo reflejan criticando a otras personas para así  sentirse más interesantes y superiores. Según el ambiente en que nos movamos, quizás, este comportamiento funcione por un determinado tiempo. El inconveniente es que poco a poco iremos creando una imagen de desconfianza en las demás personas haciéndoles pensar que en algún momento ellos también serán criticados. ¡Si no lo han sido ya!

Los celos y la envidia son grandes fundadores de críticas sobre otras personas. Cuando nos sentimos inferiores a alguien sentimos la necesidad de rebajar a la otra persona y tratar de aminorar sus cualidades a través de la crítica.

El habito de criticar, si estás muy acostumbrado a ello o si tu autoestima depende en gran parte de este comportamiento es necesario que realices un auto análisis de cuáles son tus verdaderas razones por la que críticas a los demás y que necesidades satisfaces cuando lo haces. Así sabrás cuáles son tus carencias personales, quizás; aceptación personal, reconocimiento, atención, amor…. No importa cuál sea tu carencia personal, lo importante es admitir que la tienes y que eso es lo que te hace criticar a otras personas. Una vez que hayas detectado tus carencias, si lo deseas, empieza a trabajar en ellas y veras como la crítica hacia las otras personas disminuye.

Criticar a los demás y enfocarnos en ellos nos desenfoca de nosotros mismos impidiéndonos crecer y mejorar partes de nuestra personalidad. Cuando critiques a alguien o te den ganas de hacerlo, recuerda: Dime que criticas…  ¡Y te diré que anhelas!



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