El dinero en el camino espiritual

El Dinero en el Camino Espiritual

La sola palabra “dinero” ya crea en sí misma un espasmo mental en las almas más nobles. Muchos quieren ayudar desde el alma, pero se enredan con definir el precio de sus servicios. Otros sencillamente deciden poner ese tema en manos de un tercero que haga ese trabajo “sucio”. Ya sea de una manera u otra, la relación con el dinero es una de las travesías más complejas para cualquier ser espiritual. Aquí hablaremos de cómo relacionarnos con el dinero sin perder la paz.

La semana pasada vimos la importancia de vivir liderando el dinero desde el alma y de desaprender nuestra relación tóxica con él, hasta el punto de tomar decisiones financieras desde la intuición, y no desde la emoción como lo hace la gran mayoría. Pero lo espiritual siempre es íntimo, por lo cual considero necesario tocar este tema desde varios ángulos, para que tú vayas revisando tus percepciones y prejuicios (si es que los tienes).

Aquí revisaremos las tres creencias espirituales más comunes con respecto al dinero, y cómo reconciliarnos con él desde su inocencia y sus ganas de ser útil en nuestro paso por esta experiencia terrenal:

Del mal necesario a la bendición de los talentos

Seguramente, tú también has visto o escuchado personas muy espirituales ignorando el tema del dinero en las conversaciones públicas. Obviamente, el dinero es una visión limitada del infinito abundante que nos rodea, pero no al punto de ignorarlo. Es la energía más inmediata y la que más refleja nuestros miedos más profundos. El dinero es el hilo que nos conecta con las demás almas, aquellas que aún tienen su existencia basada solo en lo terrenal y desconocen la espiritualidad. Cuando hacemos algo muy valioso para otros, el dinero es la forma como ellos honran y bendicen lo que sanamos en sus vidas. El dinero es como una mascota abandonada en la calle, que busca el amor de quien esté dispuesto a tratarlo con amor. ¿Vas a seguir ahuyentándolo o pateándolo?

No cambia a las personas, solo las amplifica

Cuando juzgamos a los demás por su relación con lo material, comenzamos a colocarnos a nosotros mismos en esa ecuación. Obviamente, hay personas que aman la ostentación porque sienten que solo así pueden ser valoradas, pero eso no significa que sea una regla. Las personas que son avaras lo serán con o sin dinero, de la misma manera como las personas altruistas lo serán con o sin dinero. El dinero solo sirve de megáfono para amplificar la energía de lo que ya se es. ¿Cuál es el problema de las personas espirituales con el dinero? El temor de perderse a sí mismas al relacionarse con esa energía tan potente. Volviendo al ejemplo del megáfono, sería como tenerle miedo al megáfono por pensar que de ahí saldrán palabras que hieran o dañen.

Es un regalo de Dios para ponerlo en circulación

Con frecuencia escucho a las personas decir: “Si Dios me dio este don, ¿por qué voy a cobrar por ofrecerlo?». Justamente por eso, porque fue el don que Dios te dio para que te ofrezcas al mundo y a su vez ser sostenido por ello. Lo contrario a este razonamiento es que hagas cosas por dinero y cosas por amor. Ejemplo: tienes un don para escuchar a las personas, pero eliges aceptar un empleo donde tus dones naturales se ven cercenados. Cuando te pregunto por qué lo haces, me dices que lo haces por necesidad. ¿Cómo puedes decirle SÍ a aquello que corta tus dones, pero no puedes abrirte a recibir dinero por aquello en lo que tu alma vibra?

Tengas poco o tengas mucho, el dinero es un acompañante en tu camino espiritual. Cuando te abres a recibir desde tu don lo suficiente para vivir con tranquilidad, Dios sonríe porque sabe que estás cuidando de ti a través del regalo que te dio. El dinero es una energía que circula, al igual que la gratitud, la respiración o la señal de wifi. Cerrarnos a ese flujo, es castigarnos.

Se trata de crear un mundo mejor (que nos incluye) viviendo en armonía financiera, donde aprendamos a dar sin lástima y a recibir sin culpa.



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