Diseña tu propio menú si estás lactando

Diseña tu propio menú si estás lactando

Durante el período de lactancia, la alimentación de la madre deberá ser lo más variada posible para que resulte completa y equilibrada.

Las necesidades de proteínas son el doble que las de una mujer en condiciones normales. Una gran parte de las mismas deberán ser de origen animal; dando preferencia a las carnes magras, aves, pescado blanco y azul, huevos, leche y otros derivados no excesivamente grasos.

Para complementar el resto de calorías de la dieta se deberá incrementar la cantidad de alimentos ricos en hidratos de carbono complejos (cereales pan, arroz, pastas alimenticias, patatas y legumbres) sin necesidad de variar el aporte de grasas (aceites, mantequilla -ricos en ácidos grasos esenciales- vitamina E)

Ciertas vitaminas también se necesitan en mayor cantidad; especialmente la A, D, E, C, B1, B2 y ácido fólico. Por todo ello, además de tomar alimentos como carnes, lácteos, etc., ricos en vitaminas B1 y B2. Es imprescindible un consumo muy amplio de verduras y frutas, puesto que aportan betacarotenos (precursor de la vitamina A en nuestro cuerpo), ácido fólico y vitamina C.

Se recomienda consumir una ensalada cada día y frutas frescas, al menos una de ellas rica en vitamina C (cítricos, melón, frutas tropicales, fresas) además de otras verduras cocidas en combinación con primeros platos o como guarnición de los segundos, para cubrir el aporte de dichas vitaminas y parte de la fibra necesaria para la madre.

Como los lácteos son la principal fuente de calcio, y este mineral es componente indispensable de la leche materna y necesario para evitar la desmineralización de la madre, se deberán tomar al menos ¾ de litro de leche cada día, o bien ½ litro de leche y otros lácteos (yogures, cuajada, quesos poco maduros o fermentados, postres lácteos, purés y cremas elaborados con leche, queso fresco en ensaladas, bechamel, etc.) La leche utilizada en la preparación de platos será preferiblemente desnatada para no excedernos en el margen de grasa de la dieta. La leche del desayuno y merienda, puede ser entera o  semidesnatada, por su aporte de vitaminas A y D.

Asegurar un buen aporte de líquidos: zumos, infusiones y sobre todo agua, ya que la leche materna contiene un 85 – 90% de agua que se debe reponer. Es conveniente, cuando se va a dar el pecho, tener cerca un vaso de agua, ya que generalmente aparece una sensación de sed.

Las bebidas alcohólicas están contraindicadas (la concentración de alcohol en la leche es la misma que la del plasma materno) No obstante, pueden tomarse con moderación si se tiene costumbre o emplearse en salsas, ya que con la cocción el alcohol se volatiliza.

Se debe moderar el consumo de bebidas excitantes (café, té, refrescos con cafeína), evitar el tabaco y diversos fármacos, ya que sus componentes también pasan a la leche.

Excluir de la dieta aquellos alimentos que den mal sabor a la leche (ajo, cebolla, rábanos, espárragos, col, coliflor, coles de Bruselas, embutidos fuertes y especias en general)

Puede ser necesaria una dieta especial en los siguientes casos: madre adolescente, vegetariana, o con determinadas enfermedades. No dude nunca en pedir consejo profesional.



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