Disfruta con calma

Disfruta con calma

En los días feriados, vacaciones y fines de semana, nos relajamos. Y esa súper relajación muchas veces la reflejamos en lo que nos comemos. Porque es así, sentimos que nos portamos bien por muchos días, así que ¿por qué no darnos un “premio”?

Aunque soy súper fiel creyente (y practicante) del día libre en la dieta, con los años he aprendido a que ese día libre no tiene que ser una debacle romana. Es decir, uno puede disfrutar de “salirse” de tu dieta sana sin que eso signifique retomar en grasa todo lo que arduamente habías perdido.

Claro, no hay manera “mágica” de hacerlo. No hay pastilla que te haga portarte bien ni que desaparezca de tu cuerpo el consumo excesivo de carbohidratos refinados, grasas malas y demás. La única manera de “mantenerse” en los límites del cuadro de la normalidad, es a punta de paciencia y salivita. That’s it.

A los que están pendientes de no hincharse como un balón en las fiestas, léase Semana Santa, Spring Break, verano, o simplemente “no quiero hacer nada estos días”, les paso estos tips, y espero que les sirvan:

  1. No comerás lo que no tienes: fácil, si quieres comer papitas fritas, fino. Difícil se te va a hacer comerlas si no las tienes a mano. Solución: no compres papas ni chips ni tostones y llena tu despensa/nevera de otras opciones menos tapa-arterias (frutas, yogurt, pan integral, palitos de celeri y de zanahoria, etc).
  2. No te saltes comidas: ok, vas a ir al festival de las parrillas y piensas, “mejor no como nada durante el día para ocupar todas las calorías en la parrilla y atacar los chorizos”. No lo hagas. Trata de hacer tus comiditas sanas durante el día para que cuando llegues a la parrilla la disfrutes, y no llegues muerto del hambre. Si llegas con mucha hambre te vas a comer todo lo que te pase por el frente, y la idea es disfrutar, no reventarte.
  3. Haz algo de ejercicio, aunque sea un poquito: si puedes seguir haciendo tu rutina diaria de ejercicios, 1000 puntos. Pero si es demasiado difícil porque andas con tu grupo de amigos en la playa/piscina/montaña, busca la manera de nadar un poco, caminar, pegar brincos, lo que sea que te mantenga en movimiento. No te quedes quieto como una ostra.
  4. Disfruta la bebida, pero no te vuelvas loco: esto es un no-brainer. El alcohol, por más sabroso que es, tiene muchas calorías vacías. Sí, incluyendo el vino tinto que es tan bueno “para la dieta Mediterránea”. E igual, en esta dieta, para disfrutar lo “bueno” del vino, debes tomarte una o dos copas, no la botella. Lo mismo con las cervezas (muchas tienen menos calorías que un vodka) no te tienes que tomar la caja completa. Tómate unas y ve alternándolas con un vaso de agua.
  5. Recuerda a lo que quieres llegar: tu mente puede estar de vacaciones, pero tu cuerpo no sabe eso. Es decir, para él, el Viernes Santo es igual a un jueves cualquiera. Si estás de verdad comprometido con tu plan de pérdida de peso/mejoramiento de tu físico/mente/alma/lo que sea, debes recordar eso cada vez que te provoque meter la mano en la bolsa de papas fritas. Pregúntate ¿esto me va a llevar más cerca de mi meta, o me aleja? Creo que todos sabemos la respuesta.
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Recuerda que sólo tú logras lo que quieras en la vida. Si quieres aprender un idioma, pues tienes que estudiar más, si quieres ganar más plata, tienes que echarle pichón en el trabajo. Si quieres perder peso, tienes que esforzarte. No hay nadie que lo pueda hacer por ti.



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