Disfrutando diciembre

Está avanzando diciembre, el tiempo donde solemos  reflexionar, revisar, planificar, pero también es el tiempo de nostalgia y de recuerdos. Me pierdo en  imágenes de mi archivo mental, de esa realidad inexistente que conserva su vigencia por su carga emocional. Cuando las acerco, ellas se reaniman y me sumerjo dentro de la escena, reviviéndolas. Me pierdo en la distancia. ¿Les pasa esto?

Como en una película, me transporto a una Nochebuena de mi infancia. Durante todo el día había esperado ansiosa e ilusionada esa noche porque me reuniría con mis primos, tíos y mi abuela, disfrutando comida muy rica, tomando sidra, y recibiendo regalos. Como todos los años, habíamos llegado  temprano, antes que las calles se volvieran peligrosas por algún conductor alegre de tanto festejo. Sentada a la tradicional mesa redonda de los primos, lucía con frescura mi hermoso vestido y mis lazos en la cabeza viendo desde mi altura la mesa larga de los adultos. Desde el jardín nos llegaba el canto de los grillos. Por una noche, éramos libres y nos dejaban sin la cercana supervisión de nuestros padres. Cerca de medianoche, mi tía se retiraría a “rezar” (nos diría)  frente al pesebre al pie del árbol iluminado por luces rojas, verdes y amarillas mientras los niños esperaríamos afuera ansiosos. Se abriría la puerta y  reaparecería con cajas y bolsas que habrían llegado mágicamente, luego de esa meditación, en medio del alboroto que formaríamos. Siempre me admiraba el proceso en el que creía ciegamente. Puedo sentir la alegría y disfrutar la sorpresa.

La magia del compartir, de disfrutar con mis afectos, de agasajar a los que amo, me sigue acompañando y se amplía porque me invade  ese sentimiento generalizado a nuestro alrededor en esta época. Vamos terminando un año y nos preparamos para recibir otro. Fin de ciclo, comienzo de otro. Esperanza y fe, expectativas y proyectos, tiempo de compartir y tiempo de solidarizarnos y extender manos. Nos agrandamos y nuestro corazón hace espacio para más y más porque queremos mejorar el entorno. Disfrutamos de una larga celebración desgranada en reuniones con todas las personas con las que compartimos nuestros espacios. Nos comunicamos con amigos y familiares dispersos por el mundo en una cadena emocional interminable. Es como ponerle un broche especial al año, ¿no?

Les deseo puedan disfrutar algún recuerdo como éste, puedan generar nuevos para nutrir ese campo de la mente, puedan compartir estos días con paz y armonía, centrados en el presente para generar un futuro maravilloso. ¡Felicidades!

Los invito a disfrutar de este video de 1937

 



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