Disfrutar del paisaje

Mientras planificaba un viaje a un destino nuevo, me imaginaba estando en aquel lugar, observando las principales atracciones turísticas, probando las comidas, tomando selfies y subiéndolas a las redes sociales.

Llegó el día y fui al terminal para tomar un avión y volar por ocho horas a mi primer destino. Luego de mi arribo, almorcé algo para compensar la comida del avión. Tuve la oportunidad de descansar un poco y tomé rumbo al destino final que me había propuesto desde que estaba planificando e imaginando. Fue un viaje en tren, ocho horas más de noche; por momentos miraba por la ventana y veía cómo la noche pasaba, las diferentes paradas, cómo se iba iluminando el paisaje a medida que avanzaba el tren, un poco más cerca de mi destino.

Era la primera hora de la mañana, había un autobús que salía a mediodía y podría llegar a mi destino ese mismo día. Así que tenía tiempo de desayunar, dar una vuelta y tomar el autobús que me llevaría al lugar que tanto había visualizado. Estaba cansado, pero al mismo tiempo emocionado de poder llegar.

Se hizo la hora de tomar el autobús y me subí, dos horas más de carretera. Dormí durante todo el camino. Llegué finalmente al lugar, era hermoso, como lo había visto en las fotos, con naturaleza que nos hace recordar el poco tiempo que hemos estado en esta tierra, aire fresco, vida salvaje y tan solo lo mínimo de presencia humana posible. Tuve la oportunidad de pasar la noche allí y descansar hasta el día siguiente.

Me levanté descansado y tomé un desayuno. Aproveché la mañana para dar una vuelta más por este maravilloso lugar. Al mediodía, tomé el autobús de regreso a la ciudad más cercana. Como había descansado toda la noche anterior, estuve despierto durante el viaje de regreso admirando el paisaje que me había perdido el día anterior por estar dormido. El autobús hacía una parada a mitad de camino para estirar las piernas un poco. En esta parada había una pequeña atracción natural, una pequeña cascada con un lago maravilloso. El día anterior había estado tan cansado que me lo había perdido.

Esta experiencia me hizo preguntarme: ¿Cuántas veces me ha sucedido esto? Me he enfocado tanto en un resultado, en un destino, en un logro final, que he estado tan cansado o distraído que he olvidado mirar por la ventana, detenerme a estirar las piernas y disfrutar del paisaje.

Te invito a que la próxima vez que planifiques algo, te des la oportunidad de no solamente planificar el destino, también planifica esos momentos que te harán recordar de manera más agradable todo lo que pasaste para llegar allí.

La vida es un viaje y el destino es seguro, así que mejor disfrutamos el paisaje y nos tomamos una parada de vez en cuando, de esa forma, recordaremos también todos los lugares que pasamos para llegar allí.



Deja tus comentarios aquí: