Dolores del crecimiento

Fabio, mi hijo mayor, ya tiene doce años; cada día lo veo más alto, y su cuerpo ha cambiado mucho, cuando lo abrazo me cuesta creer todo lo que ha crecido, ya no abrazo a mi niño, ¡abrazo a un hombre!

De los doce a los catorce años de edad en los varones aparece la fase llamada “preadolescencia”, es una etapa de desarrollo de la identidad de nuestros hijos, en la que intervienen cambios corporales, conductuales y emocionales.

En varias oportunidades, Fabio me ha comentado que tiene dolores en las piernas.

Anoche me lo volvió a decir y me preocupé un poco, por lo que investigué en internet y leí varios artículos relacionados con el tema. El dolor que siente mi hijo se llama «dolores de crecimiento», son dolores generalmente en las extremidades inferiores, en piernas o pantorrillas en los que niños de entre tres y doce años pueden verse afectados.

El doctor Elias Milgram afirma que los dolores de crecimiento o growing pains existen.

«Los ‘dolores de crecimiento’ se ven en niños en etapa de crecimiento, generalmente al final del día o después de haberse acostado, inclusive causando que se despierten llorando. Lo más importante es que los dolores sean en ambas extremidades, no en una sola, ocurren más frecuentemente en las pantorrillas y muslos, no siempre en el mismo lugar de una extremidad que podría estar indicando una lesión localizada».

El doctor indica que con un mimo, un masaje-fricción o un calmante oral, al poco tiempo el niño ya está bien y sin dolor. «También llama la atención que el dolor no es todos lo días, se va por un tiempo y regresa, a lo largo de meses, sobre todo en los días que hubo más actividad física. El examen físico del niño realizado por su pediatra debe ser normal para descartar otros motivos y enfermedades que pueden causar síntomas parecidos.

Hay que tener cuidado con ese diagnóstico, por llamar a todos los dolores de las piernas ‘dolores de crecimiento’ y si no se acude al médico, se puede producir una gran tardanza en descubrir otros diagnósticos de patologías importantes, como artritis, infecciones de los huesos o articulaciones, tumores de los huesos, leucemia, etc.».

Siempre consulte con su médico sobre cualquier duda en el crecimiento o comportamiento de sus hijos. La preadolescencia es una etapa crucial en la que debemos estar preparados no solo para el cambio físico. Considero importante recordar nuestra propia adolescencia y sus altibajos emocionales. Estar preparados para los cambios de humor y los conflictos que vendrán para afrontarlo mejor. Paciencia y respeto.



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