Dos historias, un destino

NACHA

Una noche, asomada a la puerta de mi casa, vi una pelota de pelos desgreñados esquivando árboles y escondiéndose de las luces y de los carros… Tomé una correa rápidamente y la seguí… la seguí… la seguí hasta que la vi, entonces calle arriba, lancé mi correa y PUM, ella me enseñó todos sus dientes y emitió un GRRRRRR que me alejó y me hizo sentir un poco tonta.

De regreso a casa pensaba en lo irreal de mi idea sobre los animales. Lo que para mí era un rescate, para ella era una amenaza; de tal forma que frustrada, no me quedó más alternativa que volver con mi rabo entre las piernas…

De todas formas, comenzamos a dejar comida en la puerta de la casa y la bola de pelos enmarañados empezó a pasar cada noche a comer. Le pusimos Greñas y poco a poco fue tomando alguna confianza hasta que un mes después la rescatamos, bajo engaño. Lo que resultó una “sorpresa” para nosotros fue su gran panza… Las preguntas entonces eran ¿a dónde la llevamos que la reciban a punto de parir? ¿A dónde? A ver, a ver, a ver… Y como siempre, una buena amiga dijo: ¡Yo me la llevo! Cuatro días después aquella panza dio sus frutos: 8 cachorros… OCHO!!!… ¿Qué haríamos con ellos, cómo hacíamos ahora? Poco a poco las cosas fueron dándose y pudimos entregarlos en adopción. De allí salieron nueve historias de adopción hermosas, complicadas, amorosas, y ahora, también la historia de un abandono.

Una de las cachorras, GEA, por su color tierra, fue adoptada. Sería la compañera de unas niñas, una de ellas la más pequeña, preciosa, una niña especial. A Gea le pusieron NACHA. La niña y su perra han compartido juntas, han jugado, han sido felices, pero la rueda de la vida siempre gira y no sabemos hacia dónde y la familia debe irse del país. NACHA no se irá. Se queda. No habrá tío que la proteja ni pensión que la acoja, simplemente se queda, sola a su suerte.

Tanto amor y lo perderá de golpe. Es mansa y paciente; sabe tratar con niños; vive con otros perros; sabe estar y se queda sin hogar. Parece mentira. Lo parece pero es así.

Sólo nos dan 15 días para actuar y empezaron ayer… los días descuentan… ya sólo tenemos 14 y NACHA necesita un hogar que no la abandone nunca jamás, que le brinde protección, tanta como ella ha brindado hasta ahora.

Sabemos que hay una familia para ella, sólo que aún no se conocen. ¿Es tu familia la suya? ¿Será la de unos amigos tuyos? Pasemos la voz, seamos tantos, diciendo su nombre hasta que llegue a ese lugar responsable y amoroso que le dé la bienvenida.

LILA

– En el parque hay una perrita pequeñíííííííta, anunció el señor que asea ese espacio urbano en una zona de Caracas.

-¿Y de quién es? ¿Estará perdida? ¿Tiene alguna plaquita que la identifique?

-No señora. Está solita, no tiene collar y es míííínima. Mírela…

De ahí en adelante comenzó lo que es la historia de nunca acabar. Como a tantos, a LILA la abandonaron en un parque una noche de viernes. Sola, asustada, hambrienta, mojada y sucia fue vista por los señores que barren las hojas del parque la mañana del sábado. Como siempre también, a muchos que pasaban por el sitio les pareció “linda”, otros mostraban su conmiseración: “¡pobrecita!!!”, se les partía el alma pero nadie se animaba a rescatarla. Seguían paseando a sus perros, trotando, caminando mientras compraban el diario sabatino… la miraban y se quedaban con la vista puesta en ella mientras se alejaban. De vez en cuando volvían a mirar como fijando la imagen de la pequeña…

Como Dios existe y muestra sus milagros en el  día a día, esa mañana a pesar de todo, la suerte favorecía a LILA, y una amiga decidió ser su hogar de tránsito mientras consigue su hogar definitivo.

Muy bien, sabiendo que iría a un hogar temporal había que bañarla para liberarla de sus huéspedes, las pulgas… Tres poncheras de agua tibia fueron necesarias para dejar a LILA impecable. Un spray para las pulgas y otros parásitos y al veterinario. Su primera desparasitación y comida y camita.

En dos días LILA está aprendiendo a usar el periódico. Ya conoce algunas reglas para tratar con los otros perros del hogar temporal donde se encuentra y va muy bien. En un mes se esterilizará pero necesita su propio hogar. El hogar que la reciba con toda alegría, con el compromiso de protegerla mientras viva y donde ella pueda dar lo que sabe: muchos lametazos y amor.

Juntos podemos cambiar ese destino

Info: [email protected], [email protected], @adoptamemascota, @esterilizame



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