Efecto Observador

Efecto Observador

Ser muy curiosa desde pequeña me llevó a ser diferente e incluso a ser señalada, pero eso no me detuvo. Hoy con más de 25 años como médico y oftalmólogo, me doy cuenta cómo la mente con su pensamiento y las emociones pueden afectar al cuerpo. Mis estudios de una medicina mecanicista con dualidad cuerpo-alma, dando importancia a los tipos de personalidad, así las enfermedades que les caracterizaban. Eran los años 80 y apenas surgía la ciencia que rompiera con el paradigma científico, la PsicoNeuroInmunología (PNI).

Un día llega a mi consulta Cristina, paciente para el control de su visión. Le saludo y al interrogatorio noto como se va alterando, cambiando su actitud, teniendo como síntoma y signo, una secuencia interminable de eructos que le costaba el habla hasta la respiración. Tenía una historia médica extensa, pasando por un sin número de especialidades, incluyendo todos los órganos del cuerpo hasta la esfera mental. Medicada con tratamientos actualizados desde hace varios años, los antidepresivos entre ellos. Sin un diagnóstico definitivo que explicara su padecer. 

Cristina era una mujer con bellas facciones, buen lenguaje, educación y al escuchar su narrativa observo su punto álgido en la vida, su ecología emocional. Mi inquietud me llevó a prestarle más atención y mi apoyo más allá de una consulta. Y le hago tener otra mirada de sí misma, su valía con sus capacidades y habilidades pero lo más importante es que sea la persona que quiera ser. 

Luego de muchas conversaciones en la búsqueda de otras opciones con otros enfoques para el momento considerado alternativo a la medicina hoy ya complementarios, comienza su exploración para su encuentro personal, su aceptación para la transformación desde el amor así misma, desde la compasión como el inicio del amor propio. Con el cambio pudo verse de otra manera el “efecto observador”, su proceso de identificación logra defenderla ante cualquier circunstancia. No fue fácil pasar por su verdad pero fue certero en la curación de su eructus idiopático, depresión y más allá para su sanación, para tener una vida nueva con sentido, con salud, bienestar y la anhelada felicidad.

Ha sido esos casos lo que me llevó a no desmayar en estudiar, hasta encontrar la PsicoNeuroInmunología, la disciplina científica que certifica como la mente con su psiquis, la mente con las dolencias emocionales y espirituales afectan la salud del organismo generando enfermedades.

Se conoce la importancia del nervio vago que modula al sistema nervioso parasimpático para el buen funcionamiento de los órganos de nuestro cuerpo y está encargado de contrarrestar el estrés en su respuesta de “lucha o huida”, al provocar la respuesta de relajación. El nervio vago es el que nos permite relajarnos y recuperarnos de la tensión del día a día y esto gracias a la liberación de serotonina en un 90% por parte del sistema digestivo. 

Ahora son conocidas las técnicas como la respiración consciente, relajación y meditación así como también el ejercicio aeróbico para activar y reforzar al nervio vago. La respiración consciente como la llave mágica que lleva a la calma, así como estados de atención plena que logra callar ese ruido mental que atormenta y enferma. El Mindfulness involucra el proceso del encuentro del Ser, en su dimensión espiritual, al unísono con las dimensiones cognitiva, física, emocional y socioecológica.

Foto de Hassan OUAJBIR en Pexels



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