Einstein y Tagore. Física, poesía y una sola verdad

Dos mentes extraordinarias, Rabindranath Tagore y Albert Einstein tuvieron un encuentro, a nuestra manera de ver mágico y sintetizador, de dos aproximaciones o maneras, que aunque aparentemente opuestas, se aproximan a una sola y sublime realidad.

Ocurrió un 14 de julio de 1930 en Berlín, en la casa que A. Einstein ocupaba para ese entonces y es la representación simbólica de cómo arte, poesía, sensibilidad y mística se unen a ciencia, matemáticas, física y empirismo. Si bien ambos transitaban por caminos disímiles en apariencia, sus mutuas sensibilidades y sus mentes poderosas, aproximándose con asombro ante el amor, la vida y el universo, los llevó a una síntesis que culturas tas dispares hacían aparecer como imposibles a primera vista.

El primero, indio, nacido en Calcuta en 1861, fue un extraordinario poeta, pensador, ensayista, filósofo, educador y ser humano de extraordinaria sensibilidad y profundidad de pensamiento, cualidades que lo hicieron acreedor al premio Nobel de Literatura en 1912. Educador en India, en Sankiniketan, dedicó su vida a trasmitir sus ideales de libertad, mística y poesía, los cuales impregnaron toda su obra y todas sus enseñanzas.

El segundo, nacido en Ulm, Alemania en 1879, revolucionó las bases de la física newtoniana planteando por primera vez al tiempo y al espacio como entidades cambiantes y no solo referentes estáticos y siempre fijos. Sus cálculos e investigaciones lo llevaron al descubrimiento de la Teoría de la Relatividad Especial y más tarde su teoría de la Relatividad General, para posteriormente echar las bases de lo que más tarde sería la revolución de todos los paradigmas sobre la materia y la realidad, la denominada Física Cuántica, la física de los más diminutos componentes de la materia.

einstein¿Es la belleza algo existente más allá de la conciencia humana? Pregunta Einstein. ¿Y la verdad? ¿Acaso existe algo más allá de la mente humana que sea verdad? ¿O por el contrario verdad y falsedad no son sino criterios pasajeros y efímeros? La mayor parte del diálogo entre estas dos eminentes figuras se llevó a cabo sobre esta noción de verdad. ¿Qué es la Verdad realmente?

La VERDAD, pudiéramos agregar nosotros, es una palabra sin sentido alguno fuera de un marco que le sirva de referencia. Lo que es verdad dentro de un marco de referencia dado, puede ser mentira dentro de otro. Cada marco de referencia es lo que llamamos un paradigma.

Por ejemplo, cuándo decimos que este vaso está encima de esta mesa, estamos implícitamente aceptando unas determinadas coordenadas espaciales, pues sensu estricto no existe una cosa tal como arriba o abajo, esto es solo un acuerdo humano dentro de un contexto preestablecido. Lo que es arriba para nosotros es el abajo para nuestros antípodas.

Pero siempre debe ocurrir que un paradigma nuevo, más amplio, contenga pero trascienda al paradigma que lo precedió.

Desde la Cosmovisión de Singularidad, vivimos inmersos en una burbuja, en Singularidad la llamamos Marco-Sensorio-Concepto-Emocional-Referencial, que en sus siglas denominamos MASCER. Todo lo que concebimos lo hacemos dentro de nuestros límites referenciales, es decir lo humanizamos hasta los límites de lo que somos capaces de concebir o comprender.

Nuestra CONCIENCIA habitual se encuentra confinada dentro de los marcos del MASCER y es con la trascendencia de ese marco de referencia como podemos tener acceso a verdades que ni siquiera podemos imaginar desde el estado habitual de funcionamiento de nuestra mente.

Pero, esto no es solo un argumento filosófico, es también, y fundamentalmente, una enseñanza, pues al expandir los límites de lo que podemos llegar a ser, es decir los límites de nuestra conciencia, también se nos enseña el camino y las vías para lograr ese siguiente nivel de la evolución humana.

Dentro del nivel de conciencia dentro del cual existimos, no sólo no podemos imaginar que hay «más allá» del paradigma, sino que cualquier pregunta que hagamos, ineludiblemente la estaremos haciendo dentro del mismo paradigma que pretendemos trascender, por ello, cualquier pregunta es «una pregunta mal hecha». Para poder comprender qué preguntas son pertinentes, habría que estar en el nivel de conciencia que las concibe, y en ese caso las preguntas serían innecesarias.

No podemos con los atributos limitados de nuestra lógica deductiva lineal alcanzar el siguiente nivel de expansión de la conciencia. No se trata de comprender más o entender mejor.

Se hace necesario la práctica de diferentes vías o técnicas, que implican no sólo la realización de actividades aisladas, como la meditación o prácticas de trabajo con las emociones, el cuerpo o la energía, sino una manera de vivir y de experimentar el universo.

Prácticas y actitudes que realizadas con disciplina permiten dar ese siguiente salto categorial o salto cuántico de la conciencia, que nosotros denominamos la Cuarta Singularidad y que, sin duda, representa el siguiente nivel de evolución de los humanos como especie.



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