El alma tiene rostro de mujer

¿De qué manera la mujer funciona con el Universo? ¿Cuál es el alcance de la percepción femenina en términos de conciencia? ¿Por qué durante tanto tiempo se ha limitado la Conciencia a los grandes logros racionales y científicos, menospreciando el potencial natural de la mujer y relegándolo a cuestiones meramente “hogareñas”? ¿Por qué el poder inconsciente de la Naturaleza ha contraído su morada en el principio femenino?

Lo femenino no ha sido exclusivamente creado para nutrir en términos de dar vida física, o de lactancia infantil. Ha sido creado con el propósito de nutrir la existencia desde sus profundos lazos de unión con el inconsciente, con la esencia divina universal. Pensemos en una madre que da el pecho a su hijo. Ella es un fiel reflejo de la Madre Tierra que alimenta a sus hijos, los seres humanos, proveyéndolos de una vasta naturaleza que los nutra. Si se piensa en el mundo como materia, Mater es la palabra que significa madre, es obvio darse cuenta de que el planeta está clamando por que la femineidad inconsciente sea traída a la Conciencia. 

Estas y muchas otras preguntas me surgen cuando intento comprender qué es lo que ha causado tanto “derroche” de potencial humano al impedírsele a la mujer desarrollar su poderoso conocimiento de los secretos más profundos de la Vida. Gran parte de este designio, creo puede estar depositado en los caprichosos “sueños” del hombre en una justificación insólita de su “supuesta superioridad” respecto de la mujer.

El Alma tiene rostro de mujer

Gracias a las fuerzas inconmensurables del Universo, el principio femenino está recuperando terreno. Hoy se abre camino para conquistar el mundo con su simpleza y sabiduría. Muchas personas, -aclaro que no hablo exclusivamente de mujeres, sino del principio femenino, que habita en cada ser humano-, están siendo movidas por una fuerza interior desconocida, e impulsadas a descender a las profundidades del mundo interno en busca de esa sabiduría perenne que ha dado origen a todas las cosas. Esto es en cierta forma ocuparse de ese principio femenino del que hablamos aquí. Y esto es también reconocer al alma y darle el lugar que le corresponde, que no es otro que el de ser guía y sabia conocedora de la totalidad.

Esa alma que es una parte inseparable de la fuente, habita en el interior de cada ser humano, y ha estado esperando por mucho tiempo ser llamada a “gobernar” en esta existencia. En términos de Conciencia, el principio femenino es el principio rector. Es el principio en donde la Conciencia se vuelve plena, donde puede manifestarse con pureza y sabiduría. Hay que saber conectar con ese principio, darle rienda suelta a nuestra Alma para que, como portadora de la brújula interna de la Vida, nos conduzca hacia tierra firme en este sublime viaje a través del océano de la existencia. No hay tiempo que perder. ¿Acaso no has osado aún observar el maravilloso paisaje interno, a través de las ventanas del Alma?



Deja tus comentarios aquí: