El amor es fuente de vida

El amor es fuente de vida

De esto conversaba con un amigo, quien me contaba lo bien que se sentía cuando estaba enamorado, y es que definitivamente el amor es vida, así como el agua. Cuando amamos nos sentimos llenos de energía, de entusiasmo, de ilusión, es ese verdadero deseo de transformarnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Las penas se tornan más leves porque las encaramos con más entusiasmo, los colores parecen más brillantes y los atardeceres más intensos.

Una llamada telefónica recibida de ese ser especial nos lleva a tener ansias de comunicarnos por muy agotador o tenso que haya sido el día; nos llena tanto que hasta podemos perder el apetito. Así de pleno es el amor.

Es despertarse y acostarse con una ilusión. Como tener el corazón hinchado y tus labios revestidos de sonrisa; es creer en los milagros y en la fantasía. Pareciera que todo es posible o mucho más fácil cuando amas.

El amor es certeza, pero también es aceptación, que llega al nivel de anhelar apoyar a tu pareja a que se transforme en la mejor versión de sí mismo, de eso que ha establecido como meta, y no en la versión que pueda estar en tu mente. De hecho, si tu afán es que se parezca a lo que deseas, pues entonces ese ser no es exactamente tu amor, sino una plastilina que pretendes moldear… pero el amor no funciona así.

Las mieles del amor son así, hermosas y deliciosas, pero requieren de voluntad y decisión. No es de momento, requiere determinación, compromiso, entrega, confianza y mucha empatía, respeto y altruismo.

Y tú ¿estás dispuesto(a) a amar?

El amor debe ser esencialmente un acto de voluntad, de decisión de dedicar toda nuestra vida a la de otra persona. (E. Fromm)



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