El apego a la miseria a través del control

En mi libro «Una nota en la nevera», dediqué todo un capítulo a los apegos, entre los que destaco el apego a la «miseria». En mi opinión con la persona que somos más miserables sería con nosotros mismos y eso lo reflejamos de muchas maneras, una de ellas es nuestra actitud cuando logramos dañarnos el momento.

Cuando vestimos nuestra actitud con elementos de control, no nos damos cuenta que en realidad lo que existe dentro de nosotros es un miedo exorbitante, que en la mayoría de los casos es percibida y descrita por quienes tenemos a nuestro alrededor como «carácter» (usualmente fuerte, así le llaman). Por el contrario nosotros lo que creemos es que nos ve con respeto, admiración y ¿por qué no? hasta temor, este último nos gusta y mucho.

Otras características que demostramos cuando estamos arropados por el control son la sagacidad, manipulación y una supuesta facilidad para convencer a otros a nuestro favor, habilidad como observadores, líderes y un gran egocentrismo. De allí que por ratos pensemos que nos admiran cada vez que logramos que se haga según nuestra voluntad.

Los que han leído mis blogs anteriores saben que me gusta indagar en nuestro patrón de conducta y este caso no escapa de ello. Pues resulta que históricamente nos han enseñado que debemos ser personas seguras, bajo el yugo del control, también nos contaron que tenemos que estar «mosca» para que no nos «jo#@an», por lo cual debemos TENER el «control» de la situación, de las personas que nos rodean, desconfiar en el resultado que otros puedan dar y, obviamente, basarnos en la imperfección para justificar el miedo.

¿Qué les ha sucedido cuando creen que tienen todo bajo control y se dan cuenta que nunca lo han tenido? ¿Qué le sucede a una persona que gran parte de su vida ha querido controlar sus bienes materiales, su tiempo, el de otros, sus afectos? Mas simple aún, imagínense por un momento que al dar una fiesta ustedes están más ocupados por la perfección de ésta (control) que por disfrutar con sus invitados, ¿les ha pasado?

Pongan atención a las siguientes frases que nos justifican cada vez que queremos controlar: «… si no lo hago yo entonces no sale bien…», «… todos dependen de mí…», «… soy quien tiene la experiencia, visión y lo sabe hacer…», «…soy líder, el que hace que las cosas sucedan…», «…conozco a mi ganado, por eso…» y muchas más.

Estas otras sensaciones también nos caracterizan cuando tenemos actitud controladora:
«Me siento solo», «siento que estoy cargando con todo», «no encuentro nadie parecido a mí…», «estas personas no me entienden, pobre de ellos no están a mi nivel…», «es que he cambiado mucho, el resto no lo ha hecho…», entre muchas otras me falta mencionarles esa que tiene que ver con las expectativas sobre nuestra pareja, cuando esperamos que él/ella «se supere, mejore o cambie…».

Hablando de relaciones sentimentales y familiares (que son las que más nos duelen), el control que ejercemos sobre nuestros llamados seres queridos sería similar a las torturas que practicaban a presos de guerra a quienes se les dejaba caer una gota de agua sobre su cabeza hasta hacerlos hablar. El control que ejercemos en ellos puede llevar al hastío, rebeldía, pérdida de interés y segregación.

¿Por qué querría estar contigo controlador, si siempre sabes lo que debo decir, hacer, vestir, comer, estudiar, donde debo vivir, trabajar, cuan equivocado estoy, las razones por la cual me va mal a mí y mejor a ti?

Mi buen amigo el Prof. Richard González usualmente dice «… quien ama no controla, el amor es aceptar la persona tal como es…» a esta sabia frase le incluyo, «ojo, no acepte a través de la resignación, ya que ésta es otra manera de controlar» 😉

Recuerden que muchos alegan que para llegar a tener éxito en la vida, debemos tener planes, saber a donde vamos, tener objetivos claros, perseverar en ellos. Para mí todos estos son bases del «Control». Encuentra cómo ejerces la actitud de «CONTROL» en ti, encuentra lo que has fabricado con ella a tu alrededor (proyección), cuando te liberes del control dejarás de tener apego a la miseria, verás la «Perfección» en este tu momento y es entonces cuando verás manifestado lo que tu consciencia ha creado para ti.



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