El aprendizaje de toda lección puede ser desde el amor o desde el dolor, es tu decisión

El amor trasciende la distancia, las fronteras, los espacios. El amor transforma, purifica, sana, libera. Por amor decidimos, previo acuerdo de almas, ser maestros o alumnos en la vida de las personas que amamos al encarnar el cuerpo físico, mostrándoles su ego, sus sombras, sus miedos.

Si aceptamos con gratitud y amor la oportunidad que se presenta, en vez de enfrascarnos en la tristeza, el dolor, el rencor, el resentimiento, la rabia, o cualquier emoción negativa, estaremos transformándonos, creciendo espiritualmente y renaciendo como el ave fénix.

Hay personas que están en tu vida cuya alma decidió formar parte de tu evolución, haciéndote ver en ellas rasgos negativos de ti mismo para que puedas cambiar. Solo lo hemos olvidado, solo tu alma debe recordar. El trabajo está en mirar adentro, en nuestro interior y no en el otro, porque lo que veo en el otro solo es una proyección de mí mismo.

Puede que el aprendizaje sea desde el dolor. Da mucha rabia, impotencia o frustración aprender desde el dolor, pero si lo tomamos desde otra conciencia, será este maestro el que nos empuje a dar un gran salto hacia un nivel de conciencia más elevado. Y poco a poco nos iremos permitiendo aprender desde el amor.

A veces sufrimos porque no tenemos el conocimiento de que lo que ocurre está bien. Lo mejor es agradecer, confiar en nosotros mismos, avanzar y tomar el impulso de la situación que nos es mostrada y del amor que le tenemos a los seres que nos muestran lo peor de nosotros mismos. Si estos nos hacen tener reacciones, sentimientos, pensamientos o emociones negativas es porque debemos trabajar en modificar esos patrones, programas, creencias y comportamientos erróneos y perjudiciales; es porque debemos sanar y superar miedos y temores para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Cuando la lección no es aprendida se repite una y otra vez.

Si hay personas en tu vida que amas y tienen reacciones o acciones que te hieren o duelen, es porque son tus espejos y solo te muestran lo peor de ti mismo, tus sombras, lo que también hay en ti que te lastima a ti o a alguien más y que debes transformar en luz y amor. Esa hermosa alma decidió por y con amor mostrarte todo lo que hay en ti para tu evolución.

El verdadero crecimiento interno viene al aceptar, afrontar y no huir de la situación o aprendizaje. No es fácil aceptar y dejar fluir; no es fácil soltar el apego o el control y rendirse ante esa situación, pero el tener la certeza de que todo ocurre por una razón y que las almas son libres nos ayudará a ver todo como una oportunidad y tomar el aprendizaje.

Vernos a nosotros y a esa alma con los ojos del amor, compasión, respeto, tolerancia y comprensión sin juzgar, sin criticar, es lo mejor, porque si somos amables con nosotros podremos serlo con los demás y así el aprendizaje llegará.

Recuerda que el amor va más allá de los espacios y dimensiones y los lazos de almas nos unen más allá de la distancia. Lo que vivimos acá en la Tierra como seres humanos es solo una ilusión, una matrix. Permítete quitarte el velo o la malla y vencer tus sombras y tu ego o apego que no es más que una muralla que causa separación.

La separación no es tal, la separación no existe, pues la verdad es que el amor une a todas las almas con la fuente de Dios Padre, Madre, Creador en luz y amor.

Ten fe, sigue adelante, confía en que cada situación que se te presenta por mala que parezca es necesaria para tu evolución, porque para valorar la luz hay que trabajar internamente en trascender la oscuridad y eso te dará satisfacciones al llegar al objetivo. Disfruta del proceso con alegría, con humildad, pues eso es lo que al universo envías en energía y es lo que atraerás.

A todas las hermosas almas que están en mi vida, les doy gracias por haber decidido formar parte de mi evolución y crecimiento espiritual. Gracias a cada hermosa alma por mostrarme qué hay en mí que debo transformar.



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